Estonia

Estonia, cómo se vive en el país más avanzado de Europa

julio 19, 2019 11114 views
Turbera de Viru, Estonia.Turbera de Viru, Estonia.

Si miramos un mapa de Europa, Estonia está en las antípodas de España. No es un país conocido para el hispanohablante y se confunde con las otras Repúblicas Bálticas, las cuales a su vez se confunden con los Balcanes. Sabemos que Estonia formó parte de la Unión Soviética y quizás hayamos oido hablar de sus avances tecnológicos recientes. De la ciudadanía digital y otros términos relacionados con Internet. Pero, ¿cómo es vivir en Estonia?



He vivido en seis países europeos desde que nací, y con la excepción de Reino Unido, la primera vez que los pisé ya sabía que serían mi próximo hogar. Cuando elegí Estonia como cuarto destino de Vivir Europa, mis conocimientos sobre el país se resumían en el párrafo anterior. Una vez tomada la decisión de acudir allí tras dejar Bélgica, comenzó el proceso de lectura. Pronto pisaría el país y me trataría de sumergir en su cultura y sociedad lo antes posible.

Roheline Turg, Tallin, Estonia.

El hecho de que cuatro años después, cuando escribo las primeras líneas de este artículo, todavía siga aquí, es la mejor prueba de que me gustó lo que encontré. A continuación trataré de explicarte en algunos puntos aquello que considero más importante para saber cómo es la vida en Estonia.

Breve historia de Estonia

Se suele decir que la historia de Estonia comienza en el siglo XIII, pues de entonces vienen los primeros escritos sobre el país. El rey danés Valdemar II conquistó la región en 1219 y un periodo de siete siglos sin independencia comenzaría para Estonia.

Fachada de la Sala del Kanuti Gild, Tallin, Estonia.

A lo largo de la historia, Estonia o una parte del país, ha pertenecido a Dinamarca, a la orden germana de los Hermanos Livonios de la Espada, a Suecia y al Imperio Ruso. Y no sería hasta finales del siglo XIX que el despertar nacional del país haría pensar seriamente a la gente de este país en la independencia.

Aprovechando la inestabilidad europea durante la Primera Guerra Mundial y en Rusia con la entrada de los bolcheviques en el poder, el 24 de febrero de 1918 Estonia proclamaba por primera ver su independencia. La proclamación no fue suficiente y se desató una consiguiente guerra de independencia contra los alemanes bálticos y los rusos que no terminaría hasta dos años después.

Poco más de 20 años duró la ansiada independencia en Estonia. Con la llegada de la Segunda Guerra Mundial, Estonia se encontraba entre dos potencias. Al este la Unión Soviética y al oeste una Alemania Nazi que ya había tomado el control de Polonia. Los soviéticos ocuparon Estonia para evitar que los alemanes lo hiciesen, pero un año después el avance de Hitler hacia San Petersburgo hizo que los alemanes controlasen el país.

La guerra terminó con la victoria de los aliados y la Unión Soviética, que en 1944 había recuperado el control sobre Estonia, incorporó al país como una de sus Repúblicas Socialistas. Solo en 1991 con la caída de la gran potencia volvió Estonia a tener la independencia.

La sociedad de Estonia

Personalidad de los estonios

Estudiar y entender la historia de Estonia me ha servido para comprender en cierta medida su sociedad actual. Me gusta observar, y he visto varios comportamientos y costumbres que reflejan aquello vivido con anterioridad y la huella de los imperios que pasaron por aquí.

Aunque sea solo como orientación inicial, y desde luego no como verdad tallada en piedra, es sencillo decir que la persona estonia es un cruce a partes casi iguales de germana, eslava y escandinava. Esto es algo lógico, con la influencia de alemanes bálticos, suecos y rusos en control del lugar durante más de 700 años.

No hablo solo de apariencias, claro está, sino de costumbres y aspectos culturales. Si has estado en contacto en tu vida con personas de alguna de estas regiones, verás similitudes en los estonios.

Por supuesto, el éxito económico y social de Escandinavia en las últimas décadas hace que, desde la disolución de la Unión Soviética y la recuperación de la independencia, países como Suecia y Noruega hayan sido un ejemplo a seguir para Estonia. Imitar su comportamiento se ha convertido en una buena forma de fingir ser algo que todavía no se es: “fake it until you make it” que dirían los ingleses.

Relación entre los estonios y rusos

Todo lo que he dicho en el apartado anterior al respecto de los estonios es aplicable a menos de tres cuartas partes de la población. ¿Por qué? Porque de los habitantes de estonia, solo un 68.7% son de etnia estonia, con un 24.9% del resto perteneciendo a la etnia rusa.

Durante la época soviética, mano de obra de otras repúblicas socialistas se trasladó a la República Socialista de Estonia para trabajar tanto en las fábricas como en las granjas colectivas. Su gran mayoría eran de origen ruso, aunque también llegaron aquí varios miles de ucranianos y bielorrusos.

Tras la independencia, y de forma gradual, alrededor de un tercio de estos rusos volvió a su país, aprovechando la invitación rusa de obtener pasaporte del país incluso para aquellos nacidos en Estonia. Pero más de 300 000 personas se han quedado en Estonia y forman una gran minoría, a pesar de lo absurdo del término.

Sin ir más lejos, en la capital, Tallin, de los 426 538 habitantes del censo en 2017, 226 967 eran estonios y 156 915 rusos, una cifra que se aproxima al 40% y que hace que varios barrios de la ciudad tengan una clara mayoría rusa.

Esto ha creado unas diferencias sociales demasiado complejas para tratarlas de soslayo. Aunque ambas etnias coexisten de forma amistosa generalmente, muchas personas tienen cuando menos presente en su subconsciente las diferencias culturales y el hecho de que históricamente todo aquél no estonio que vivía en Estonia acababa ocupándola, incluidos los rusos.

Cultura en Estonia

La cultura juega un papel esencial en Estonia y, al menos en apariencia, mayor que en los otros países en que viví hasta ahora. Tanto el teatro como la ópera son actividades populares y nada elitistas. Las librerías son lugares vivos, donde la gente va y viene, y algunos se quedan horas leyendo en ellas, en butacas dispuestas para ello o cafeterías anexas. Hasta en la biblioteca de mi barrio siempre encuentro a gente de todo tipo, tanto personas mayores como jóvenes.

Además, un porcentaje alto de la población baila danzas tradicionales o canta en un coro. El instinto de supervivencia del pequeño pueblo estonio y la relevancia de sus festivales de canción y danza nacionales han ayudado a esto. No es algo extraño que tus conocidos estonios compaginen prácticas relacionadas con el folclore de su país con su día a día, yendo a prácticas de danza o canto tras el trabajo, por ejemplo.

Religión en Estonia

El contrapunto al interés cultural de los estonios es la religión, que es casi inexistente. Vista ya como algo obsoleto durante el régimen comunista, el habitual desinterés de las nuevas generaciones ha terminado por convertir la amalgama de religiones en Estonia en algo secundario. Quizás la religión ortodoxa, con los habitantes de etnia rusa más ancianos, sea la única que todavía sobrevive, pero si un estonio se encuentra en una iglesia, es más sencillo que sea para asistir o actuar en un concierto coral, que por su fe.

Idioma de Estonia

A pesar de la gran minoría rusa, el único idioma oficial de Estonia es el estonio. Un idioma de la subfamilia ugrofinesa (a la que pertenecen el finlandés y el húngaro).

Este idioma, que hablan alrededor de un millón de personas en el mundo (estonios y colonias de emigrantes estonios en otros países), puede resultar muy complicado para un hispanohablante debido a la mínima cantidad de vocablos provenientes del latín y lenguas romances y el hecho de que sea un lenguaje que utiliza casos en lugares de preposiciones para marcar la función que una palabra realiza dentro de una oración.

Tras cuatro años aprendiendo el idioma de forma más bien pasiva, por fin, las horas acumuladas y el creciente interés me han hecho comenzar a descifrar sus bases y la cosa no se vuelve más sencilla. Aún así, aprender algunas palabras básicas puede suponer una o dos sonrisas más a la hora de interactuar, y éstas son infrecuentes y por ende merecedoras del esfuerzo.

Tecnología e Internet en Estonia

Si hay una seña de identidad de Estonia es la tecnología, en especial todo lo relacionado con Internet. El término e-Estonia se ha usado hasta la saciedad en medios de comunicación globales. No es de extrañar. Los habitantes de Estonia tienen un documento de identidad electrónico al que realmente dan uso.

Conectándolo a un ordenador a través de un periférico (o incluso con unas sencillas claves numéricas introducidas desde el teléfono móvil) uno puede acceder a sus cuentas bancarias, historial médico, y hasta crear una empresa en unos pocos minutos. Sin salir de casa, sin rellenar papeles, con la menor incursión posible en el mundo de la burocracia.

Además, las empresas tecnológicas, start-ups y diversos emprendimientos del género, son bastante populares aquí. Todo comenzó con Skype, ahora son otras como Transferwise, Bolt (antigua Taxify) o Pipedrive las que cada día emplean a más personas. De hecho, si conoces a un inmigrante en Tallin, pregúntale dónde trabaja, no me sorprendería que fuese alguna de las empresas mencionadas más arriba.

Por último, el estonio es una persona acostumbrada al uso de estas tecnologías. No es de extrañar que haya decenas de aplicaciones para el teléfono móvil que no he visto utilizar en ningún otro país. ¿Y por qué no? Las empresas de telefonía móvil e Internet en casa ofrecen los mejores servicios que he encontrado en Europa, ¡al mejor precio!

Ciudadanía digital en Estonia

Una mención aparte merece el tema de la ciudadanía digital en Estonia. Para facilitar la creación de empresas y las inversiones en un país que por tamaño y situación no recibía demasiada inmigración, el gobierno de Estonia se convirtió hace años en pionero digital con la creación de una ciudadanía electrónica virtual.

Desde cualquier lugar uno puede solicitar su permiso de residencia electrónico y con él realizar las gestiones pertinentes para, por ejemplo, crear su propia empresa en Estonia, ¡sin haber pisado nunca el país!

Clima y temperaturas

En Estonia hace mucho frío, sí. Sobretodo para aquellos que venimos de España o América Latina, donde, en general, las temperaturas son agradables en invierno y muy cálidas en verano (eso cuando hay estaciones en nuestra región, y no es un horno continuo).

Además, los cambios de temperatura son muy drásticos. Un día estás disfrutando del verano y al siguiente cae la primera nevada (la primera nevada suele llega en septiembre o octubre, aunque a veces la nieve no se queda hasta enero). Lo mismo pasa también al comienzo del año, un día está todo cubierto de nieve y muerto y al siguiente hay césped de un verde intenso, flores e insectos por todas partes.

Agosto es, sorprendentemente, el mes de más lluvia en Estonia (trae un chubasquero si visitas en verano) pero realmente la zona norte de Estonia no tiene abundantes precipitaciones como otros países donde he vivido (Bélgica y Reino Unido).

Si hablamos de temperaturas, esperad en verano pocos días por encima de 30 grados centígrados. De hecho, hasta el verano de 2018, que tuvo la ola de calor más intensa en décadas según los estonios, solo había visto las temperaturas llegar a 30ºC una vez en tres años. En invierno puede haber días por debajo de 20 grados bajo cero. Días en los que uno encuentra pocos motivos para salir a la calle. Pero, en general, las temperaturas alrededor o por debajo de cero comienzan en diciembre y terminan en marzo.

Comida típica de Estonia

Con inviernos tan duros como los que se viven en Estonia, no es de extrañar que las materias primas de la gastronomía del país sean limitadas. Estonia es un país de de patatas, carne de cerdo, pan de centeno y productos lácteos.

Solianka en The Living Room Cafe, Tallin, Estonia.

También es un país de conservas, ya sean carnes ahumadas o verduras encurtidas. Si quieres probar comida tradicional del país olvídate del oso que recomiendan en los restaurantes para turistas (una de las cosas que no recomiendo hacer en Tallin). Lo que necesitas es un trozo de lomo de cerdo asado acompañado de patatas asadas o hervidas con crema agria y eneldo. Todo esto con una ensalada de pepinillos en vinagre. ¡Y por supuesto pan negro (o sea, de centeno)!

En lo referente a la bebida, la cerveza es la protagonista de un país en el que los viñedos son casi inexistentes (aunque hay ciertos vinos hechos con bayas que son interesantes). Eso y las aguas carbonatadas. Por cierto, las más populares tienen cierto toque salado. Si no estás acostumbrado puede ser un problema, así que asegúrate siempre de preguntar si no tienes claro que el agua que vas a comprar sea normal y corriente.

No te pierdas mi artículo con un listado de las cervezas de Estonia para ahorrarte malas experiencias al elegir tu bebida.

Arquitectura de Estonia

Tallin, la capital de Estonia, y en menor medida otras ciudades del país, tiene una arquitectura muy cambiante. Es sencillo encontrar en un paseo muestras que van desde la época medieval hasta la vanguardia de la Estonia independiente del siglo XXI, pasando, por supuesto, por el brutalismo de la Unión Soviética.

Y es en esta heterogénea muestra arquitectónica, donde se encuentra la realidad socio-cultural del país. Estonia no es un lugar medieval, como su centro histórico parece indicar a aquellos que apenas dedican unas pocas horas de visita al país.

Estas diferencias arquitectónicas además tienen cierto impacto en el conflicto social del que hablaba más arriba, pues si te acercas a una de las grandes fincas de apartamentos realizadas durante la época soviética, verás que un porcentaje muy alto de sus inquilinos son de etnia rusa, los estonios intentan evitar vivir en ellas.

La Estonia rural también tiene importantes muestras arquitectónicas en sus casas solariegas, el equivalente a los castillos en este país son recuerdo de la vida de campesinos de los locales bajo el control de los alemanes bálticos.

Castillo de Alatskivi, Estonia.

Moneda de Estonia

Aunque cuando Estonia recuperó la independencia en 1991, dejó de lado el rublo ruso para utilizar de nuevo su preciada corona estonia, la vida de esta moneda no fue demasiado larga. La introducción de Estonia en la Unión Europea en 2004 hizo que el proceso de llegada del Euro comenzase y la buena situación económica del país lo aceleró con respecto a las otras dos repúblicas bálticas.

Desde 2011 la moneda de Estonia es el Euro. Hace ya varios años que la corona dejó de ser de curso legal y, aunque alguna que otra he visto por ahí, de ésta solo queda el recuerdo en algunos productos en tiendas de segunda mano que muestran en sus cajas o cubiertas originales el precio de aquella época.

Mapa del país y sus regiones

Estonia es el tercer país de Europa con mayor porcentaje de población viviendo en su capital tras Islandia y Letonia. Un 30% de la población de Estonia en 2019 está empadronada en Tallin. Esto, unido a la belleza del centro histórico de Tallin ha hecho que la poca gente que conoce el país lo asocie casi de forma exclusiva a su ciudad más importante.

Pero Estonia es una maravilla más allá de Tallin, una maravilla principalmente rural, pues solo Tartu, hogar de la mayor universidad del país, se acerca a los 100 000 habitantes, en segunda posición tras la capital. El resto de ciudades serían consideradas pueblos de tamaño medio en países como España.

Estonia rural

Un porcentaje muy alto del país es verde y con baja densidad de población. Esto es algo que disfrutan los locales, que prefieren tranquilidad total cuando se deciden a ir a sus cabaña en el campo. Como visitante, o emigrante, es también un deleite el tener más rutas para caminatas y lugares donde la naturaleza predomina de lo que podamos imaginar.

Catarata de Jägala, Estonia.

Los mejores lugares para disfrutar de la naturaleza son los cinco parques nacionales del país: Lahemaa, al este de Tallin; Karula, al sureste de Estonia, cerca de la frontera con Letonia; Soomaa a mitad de camino entre Riga y Tallin; Vilsandi, al oeste de la isla de Saaremaa y Matsalu en la región más al oeste de la Estonia continental.

Norte de Estonia

El noreste del país, con su frontera con Rusia, ya sea directa o con la intervención del lago Peipus, tiene una población de etnia predominante rusa. Allí se encuentra Narva, la tercera ciudad más poblada del país, separada solo por un río de Rusia.

Castillos de Narva e Ivangorod en la frontera entre Estonia y Rusia.

Al oeste tenemos las grandes islas de Estonia: Saaremaa, Hiiumaa y Muhu. En ellas se vive a un ritmo aún más tranquilo que en la Estonia continental.

Dentro del oeste de la Estonia continental encuentras lugares como Haapsalu y también la Cantera de Rummu, el lugar más fascinante del país.

Cantera de Rummu, Estonia.

Sur de Estonia

Dicen los locales que hay una separación clara en forma de ser entre la gente del norte y la del sur del país, siendo Pärnu quizás el lugar más especial de la Estonia meridional. La llamada capital del verano, en realidad, es mucho más que un sencillo lugar de veraneo para aquellos que han nacido o tienen sus raíces aquí. Y, de alguna forma, quizás por cosas del destino, mis mejores relaciones son precisamente con gente de Pärnu.

Torre Roja de Pärnu.

Viljandi es otra de las ciudades que merece la pena visitar, pues es la capital cultural de Estonia, y no solo por el festival de música folclórica que se celebra cada verano.

Por último mencionar la que es mi región favorita del país, quizás porque es la menos explorada. Võrumaa y Valgamaa en el sureste de Estonia, son los condados donde se encuentran las pocas colinas que tiene uno de los países más llanos de Europa.

Lugares como Otepää, Rõuge o la “montaña” más grande de Estonia, Suur Munamägi, hacen que un desvío de la carretera más directa entre Tallin y Riga cuando se visitan ambas capitales pague dividendos.

Otepää, Estonia.

También en el sureste de Estonia se encuentra un colectivo étnico especial llamado Seto.


En menos de 4000 palabras es complicado resumir todo lo que vivir en Estonia significa para mí, pero espero que haya podido orientarte más al respecto de cómo es éste país, tanto si piensas visitarlo en breve como si te planteas una estancia a largo plazo. No dudes en usar los comentarios si tienes alguna cuestión más que no has visto resuelta al leer este artículo y no te pierdas el resto de publicaciones sobre el país y sus regiones tanto enlazadas en el artículo como en la barra lateral si lees esto desde un ordenador.

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Víctor
Tras obtener una Ingeniería Informática, trabajar en el mundo del póquer y pasarme siete años recordando mis 18 meses vividos en Noruega entre 2002 y 2003, en septiembre de 2010 dejé todo atrás y mi vida se convirtió en la web en la que te encuentras ahora. Desde entonces he vivido en Hungría, Reino Unido, Bélgica y ahora Estonia. ¡Te animo a Vivir Europa conmigo!

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