Estonia

La cantera de Rummu, el lugar prohibido que visitar en Estonia

Publicado: mayo 4, 2018 Actualizado: abril 11, 2024 5233 views
Cantera de Rummu, Estonia. Cantera de Rummu, Estonia.

Escondido, ilegal, resultado de la soberbia de la naturaleza ante el iluso intento de los humanos por controlarla. Una laguna junto a una prisión abandonada. Una montaña de arenisca que el viento y la lluvia moldearon para que sus afilados bordes nos hiciesen pensar en otros lejanos planetas. Si buscabas algo de Estonia que ningún otro lugar tuviese, acabas de dar con Rummu, el lugar adecuado.

Durante mis visitas guiadas por Estonia, los viajeros que me acompañan me preguntan, con frecuencia, si el turismo extranjero en el país va más allá de Tallin y sus cruceros. Yo respondo siempre, resignado, que no. El grueso de las personas que visitan este país apenas le dedican unas horas. Lo habitual es tener parte del día en que un crucero de las capitales bálticas atraca en el puerto de Tallin. Después uno se marcha con una sola imagen de Estonia: el centro histórico medieval de su capital.

Con tantos lugares por visitar y tan pocos años por vivir, y a sabiendas de que el centro histórico de Tallin no es el único barrio medieval de Europa (aunque en mi opinión sí el más bello), es lógico pensar que poca gente responde Estonia ante la pregunta: “¿a qué país te gustaría viajar?”. Hace falta algo especial, único: un clima extraordinario, como en Escandinavia o el Caribe; una naturaleza insólita, como en el Amazonas o en el Sáhara; una cultura inimitable, como en Japón; capitales históricas que aún conservan su belleza, como París o Roma.

Nadie quiere gastar sus pocos días de vacaciones anuales en un lugar que, en principio, no parece tener nada de especial. Y Estonia, para la mayoría, quizás también para ti, no es especial. Lo mismo da ir a Estonia, que a Letonia o Lituania. Lo mismo da visitar Tallin que Riga, Praga o Cracovia.

Mi amigo y conductor Coco mirando hacia una estructura abandonada y grafitis en el lago de Rummu, Estonia.
Mi amigo y conductor Coco mirando hacia una estructura abandonada y grafitis en el lago de Rummu, Estonia.

Por supuesto, yo no opino igual. Si así fuese, no llevaría tres años viviendo en Estonia, descubriendo que, tanto en lo tangible, con sus ciudades y naturaleza, como en lo intangible, con sus costumbres y cultura, es un país mucho más especial de lo que pensamos. Argumentando que merece la pena disfrutarlo con calma, con tiempo. Pero incluso para aquél que no tiene tiempo de deleitarse por unos días con una vida opuesta a la que los hispanohablantes tenemos, hay un lugar a pocos kilómetros de Tallin que jamás verá repetido en su vida: la cantera y laguna de Rummu.

Brevísima historia de la prisión Murru

En 1938, mientras Europa se preparaba, sin saberlo, para el inicio de la Segunda Guerra Mundial, en una Estonia todavía independiente (se acercaba a sus 20 años de independencia) abría la prisión para hombres de Murru a menos de 50 kilómetros de Tallin.

Junto a la prisión una cantera de piedra caliza se usaría para mantener a los prisioneros ocupados durante décadas a tiempo que una prisión adjunta, de nombre Rummu, abría en los años sesenta. Estas dos prisiones, pesadilla para un disléxico, se unirían poco antes de ser cerradas.

La prisión Murru cerraría definitivamente sus puertas en 2012. Con ello se daba un paso más de cara a la incorporación de Estonia a la Unión Europea. Una unión cuyos estándares no cumplían las cárceles estonias, que fueron sacrificadas.

Grupo de personas caminando sobre un lago congelado junto a ruinas con grafiti en Rummu, Estonia.
Grupo de personas caminando sobre un lago congelado junto a ruinas con grafiti en Rummu, Estonia.

Los prisioneros de Murru fueron posiblemente enviados a Tartu Central, la prisión principal del país, mientras que las bombas que achicaban agua en la laguna formada junto a la cantera se paraban, inundando la zona y dejándola como se puede ver hoy en día.
Ruinas parcialmente sumergidas con grafiti en el lago de la cantera de Rummu, Estonia, en un día nublado.
Ruinas parcialmente sumergidas con grafiti en el lago de la cantera de Rummu, Estonia, en un día nublado.

La laguna de Rummu hoy en día

El último en salir de la prisión, el que debería poner el candado, no imaginó que los mejores momentos de Rummu estaban por llegar. Algo que tampoco era difícil, teniendo en cuenta que hablo de una prisión. La bomba que se encargaba de achicar el agua subterránea en la cantera dejó de funcionar cuando la electricidad se cortó en la cárcel, y un agua cristalina emergió, sin oposición, por primera vez, dejando a un par de metros bajo la superficie los restos de los edificios que habían formado parte de la explotación minera.

La colina formada por la excavación sufrió, con el paso de los años la erosión que el viento, la lluvia y la nieve ocasiona con facilidad en la piedra arenisca. Así se formaban unas puntiagudas dunas sobre las faldas de esta pequeña montaña estonia, que completarían el perfecto cuadro surrealista de este lugar.

Este surrealismo quizás se acentúa en mi memoria, pues la colina me recuerda inevitablemente a uno de los componentes del cuadro “Los Relojes Blandos” de Salvador Dalí. La misma bahía del Port Lligat, en la que el pintor se inspiró para este cuadro, no se asemeja a la obra tanto como Rummu.

Llegar a Rummu desde Tallin

Rummu está a sólo 43 kilómetros de distancia de Tallin, menos de una hora de distancia. Esto hace que en los pocos días que el tiempo lo permitía, haya sido casi tan popular como una playa, a pesar de ser una propiedad privada y estar prohibido el baño.

Al salir de Tallin por Rocca al Mare (donde se encuentra uno de los dos centros comerciales más grandes de la ciudad, por si te da por hacer compras) y siguiendo la carretera número 8 hasta llegar a Keila, tomando después la número 17 en dirección a Rummu, pronto se puede ver, a la izquierda, la cárcel. Allí es donde aparcaba, pues en coche nunca se pudo entrar al recinto.

Vista a través de una ventana rota con vidrios astillados, mostrando el paisaje árido con un montículo de Rummu.
Vista a través de una ventana rota con vidrios astillados, mostrando el paisaje árido con un montículo de Rummu.

Entrar en Rummu

Visitar Rummu es ilegal. La puerta corrediza que supone la entrada principal al recinto está cerrada con un candado y no hay nadie allí que pueda abrirla. Lo cual hace que tampoco haya nadie allí la mayor parte del tiempo para impedir que entres.

En los tres últimos años, la forma de entrar en Rummu ha ido variando. Las primeras veces, esta puerta estaba abierta y entrábamos sin más. Después la puerta cerró y comenzamos a trepar el muro. Posteriormente parte del muro cayó (o fue tirada por algún vándalo) y cruzamos por allí. Luego alguien trató de impedir el paso por esa nueva entrada excavando un foso frente al caído muro y cubriendo el hueco por una alambrada de cuchillas y alquitrán, supongo que porque reconstruir el muro suponía mucho trabajo, quién sabe.

Coco saludando desde un puesto de vigía de la prisión de Rummu, detrás de una valla con alambre de púas.
Coco saludando desde un puesto de vigía de la prisión de Rummu, detrás de una valla con alambre de púas.

Por eso, hoy en día, visitar Rummu me parece demasiado arriesgado para ofrecerlo a mis visitantes. Hasta una persona en perfectas condiciones físicas podría resbalarse y cortar un músculo de una forma bastante fea con unas cuchillas como las de la alambrada. Con anterioridad, la voluntad de los visitantes y el premio que supone para mí ver otra vez el lugar, me había hecho volver una y otra vez.

Pero mientras espero, deseoso, que los dueños se decidan a acondicionarlo, aunque sea a cambio de pagar entrada, o que vuelvan a dejar la puerta abierta, esto es lo que hay. He visto proyectos bastante interesantes de desarrollos urbanísticos aquí, pero lo cierto es que me daría pena que se perdiese la esencia del lugar.

Un paisaje terroso y erosionado con formaciones de tierra de colores claros y oscuros que crean un patrón ondulado y puntiagudo.
Un paisaje terroso y erosionado con formaciones de tierra de colores claros y oscuros que crean un patrón ondulado y puntiagudo.

El momento del primer contacto

Cuando llevaba a gente a Rummu, disfrutaba casi tanto viendo sus caras como con el lugar. Por eso guiaba a la gente hacia la laguna a través de la colina. En la parte noroeste de esta colina, junto a la carretera, una cuesta parece dividirla en dos. Si decides saltarte la prohibición de entrada a Rummu, comienza tu visita subiendo dicha cuesta. Ten cuidado con donde pisas, pues algunos trozos de alambrada o metal te pueden dar un disgusto camino a esa cuesta.

No hay nada mejor para asegurar que Rummu te quitará el aliento que subir una pronunciada cuesta antes de verlo. No soy un sádico, pero la presentación es tan importante como lo presentado, y por eso creo que el esfuerzo merece la pena. Una vez alcanzado el final de esta cuesta, entre árboles, no hay más que llegar al punto más alto de la colina de Rummu por un sendero bastante obvio.

Entonces uno se encuentra con una vista panorámica de toda la laguna y los edificios de la antigua cantera de la prisión. En este momento es cuando yo me apartaba a un lado para poder mirar la cara de mis clientes o amigos en el instante de primer contacto visual. La falta de habla, las bocas abiertas. Nunca he visto a nadie defraudado por Rummu. Es una pena que si no pongo ninguna foto en este artículo, nadie lo leerá, porque yo haría lo posible para evitar cargarme la sorpresa.

Cantera de Rummu sumergida en Estonia con estructuras abandonadas y bosque circundante bajo cielo nublado.
Cantera de Rummu sumergida en Estonia con estructuras abandonadas y bosque circundante bajo cielo nublado.

Si bordeas esta cima en dirección este, llegarás a un punto que te ofrece también una panorámica de la prisión. A uno le parece en este momento estar en un episodio de Prison Break, preparando un asalto a la cárcel para salvar a nuestro hermano, injustamente encarcelado.
Vista elevada del complejo penitenciario cerca de la cantera de Rummu en Estonia bajo cielo parcialmente nublado.
Vista elevada del complejo penitenciario cerca de la cantera de Rummu en Estonia bajo cielo parcialmente nublado.

Bajada a la laguna de Rummu

La visita a Rummu no consistía sólo en ver el lugar y tomar fotos. Había más que hacer y que disfrutar en la laguna. Y no tenía que convencer a nadie. Cuando, desde la cima, uno ve sus cristalinas aguas, en las que reposan ruinas inertes, acercarse se convierte en necesidad.

Junto a la rampa que lleva a la cima, hay una cuesta en descenso directo a la laguna. Descender este canal de erosión parece peligroso y complicado. Pero no es tan difícil, basta tener paciencia, caminar con firmeza y confianza, sin prisa.

En la orilla de la laguna de Rummu, uno puede apreciar mejor lo extraña que es su piedra arenisca. No es arena como la entendemos en las playas de nuestros países, es mucho más húmeda que ésta. Tampoco es lo suficientemente grande como para llamarlo gravilla. Caminar sobre ella descalzo no te dolerá, como hacerlo sobre las piedras de algunas playas, pero la sensación tampoco será tan reconfortante como hundir en suave arena tus pies.

No tengo muy claro qué hace que el agua de Rummu sea tan cristalina, tan clara y apetecible. ¿No debería un agua estancada estar llena de mugre? Quizás tiene un pacto con el diablo este lugar, con todas las almas despiadadas que han pasado por él. Sólo sé que, cuando uno está tan cerca, sólo se piensa en darse un chapuzón.

Edificio abandonado con grafitis reflejado en el agua tranquila de la cantera de Rummu, Estonia.
Edificio abandonado con grafitis reflejado en el agua tranquila de la cantera de Rummu, Estonia.

Sí, lo sé, hace frío, pero cuando estás en un lugar único, prohibido y quizás por una sola vez en la vida, ¿vas a sacrificar tu única posibilidad de hacer algo tan especial como mojar tus pies en el agua de Rummu? ¡Y qué más da que haya un cartel que prohibe nadar cuando uno acaba de entrar a una prisión a la que nadie le ha dado permiso de visita!
Disfrutando de un baño en las aguas cristalinas de la cantera de Rummu en Estonia con dos clientes de mi visita guiada.
Disfrutando de un baño en las aguas cristalinas de la cantera de Rummu en Estonia con dos clientes de mi visita guiada.

Otras actividades que se pueden realizar en Rummu

Cuando mis visitas guiadas por la Estonia rural me llevaban a Rummu, siempre me surgía la misma cuestión. Algo así como: “¿y si, en lugar de impedir entrar a este fascinante lugar, sus propietarios cobrasen?”

Sí, tiene cierto morbo entrar en una prisión, aunque nadie la habite ya. Pero me gustaría poder llevar a gente como tú a Rummu con la tranquilidad de que será seguro. De que nadie me multará o nos hará pasar un mal trago. Pondría, no obstante, gustoso, dinero de mi bolsillo para ello. Más si cabe si se mejoran las condiciones del lugar, sin sacrificar lo que hace de Rummu algo tan especial. Aunque creo que esto último es más fácil de decir que de hacer.

Festivales en la cantera de Rummu

Parece que, poco a poco, van haciendo caso a mis pensamientos (¿tendría que preocuparme de que estén siendo escuchados?). El mejor ejemplo de esto fue el festival Into the Valley, que tuvo su primera edición en el verano de 2017. De hecho, con una mayor oferta cultural unida a las sesiones musicales, podríamos tener una versión estonia del Burning Man. Sí, soy un soñador, sobretodo cuando la primera edición del festival supuso 150 000€ de pérdidas para los organizadores suecos.

Otras actividades en la cantera de Rummu

Además de este festival, también se realizan en los últimos tiempos actividades variadas, todas ellas a cargo de la empresa AdventureCenter, que, entiendo, tiene un acuerdo con los propietarios. Con ellos, puedes alquilar canoas, realizar inmersiones acuáticas, surf de remo y otras actividades. Si eres una persona activa, que disfruta del deporte, y en especial de lo relacionado con el agua, en Rummu lo pasarás aún mejor de lo que pensabas.

Coco saltando al agua desde una estructura de piedra en la cantera de Rummu, Estonia, con bosque al fondo.
Coco saltando al agua desde una estructura de piedra en la cantera de Rummu, Estonia, con bosque al fondo.


Jamás pensé, al preparar mi vida en Estonia, que encontraría un lugar como Rummu en un pequeño país báltico. Y tampoco entraba en mis visiones de futuro el visitar este lugar de forma asidua en mi particular cruzada por hacer que más gente se enamore de Estonia. Pero en ocasiones la historia, la naturaleza, el azar; todos se ponen de acuerdo y crean obras de arte como esta laguna, cantera, antigua prisión y paraíso de aquellos que aman la fotografía, o sencillamente, el vivir experiencias nuevas cada vez que sea posible. Ojalá cuando vengas a Estonia pueda enseñarte Rummu, y si no, ya sabes que debes visitarlo aunque esté prohibido. Eso sí, yo no te he dicho nada, ¿eh?

Víctor M. Martínez Valero
Estratega de contenidos y consultor SEO, llevo desde 2010 escribiendo sobre viajes en Vivir Europa, mi proyecto de vida. He vivido en Noruega, Hungría, Reino Unido, Bélgica y, desde 2015, Estonia y trato de ofrecer una visión única y detallada de la riqueza cultural europea. Si quieres saber más sobre mí, puedes leerlo en "Acerca de".

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