AustriaViena

Viajar a Viena, historia de un imperio a ritmo de música clásica

junio 16, 2020 7576 views
Palacio de Schönbrunn, Viena, Austria. Palacio de Schönbrunn, Viena, Austria.

He de reconocer que mi primera visita a Viena, la capital de Austria no fue como debía haber sido. Recordando mi viaje a la capital del extinto Imperio Austrohúngaro me viene a la cabeza un símil que no sé si será acertado, pero que sin duda define bien lo sentido.

Iglesia Parroquial de Santa Isabel en Viena con autos estacionados.
Iglesia Parroquial de Santa Isabel en Viena con autos estacionados.

Viena se acercó a mí, o mejor dicho yo a ella, cuando no estaba preparado. Como una primera cita con una mujer maravillosa cuando acabas de terminar con una relación de cuyo fin ni siquiera eres consciente, con el mal sabor en la boca de lo que podría haber sido y jamás será ya porque mi corazón pertenecía a otra. Pues ya no habrá una primera vez en Viena, y mi corazón por aquel entonces era de Budapest.

Y lo más extraño de todo es que quizás es la perfección de esta ciudad la que realmente imposibilitó el amor. Quizás llegué a extrañar esa dicotomía entre la clase de los palacios barrocos tan típicos de los Habsburgo y la gélida inerte presencia de los bloques de cemento comunistas que tan presente está en Hungría.

Ópera Estatal de Viena con tranvía rojo en primer plano.
Ópera Estatal de Viena con tranvía rojo en primer plano.

El telón de acero no cubrió esta parte del Danubio, y el centro de la ciudad de Viena atestigua lo que en otras ciudades centroeuropeas no puede más que intuirse. La marca de un imperio que cayó con la llegada del siglo de las grandes guerras, pero cuya belleza, afortunadamente, trascendió. Y no lo hizo solo para regocijo de nuestros ojos, sino de todos nuestros sentidos.

Porque la música clásica se oye en Viena desde que te bajas del autobús hasta que vuelves a subir. Se oye por los suburbios y con mayor intensidad en los jardines de algunos de esos inmensos palacios en los que imaginamos no hace tanto a Sisí, pero sobretodo, claro está, en el edificio de la ópera de Viena, desdeñado en sus orígenes y uno de los lugares más importantes de la ciudad hoy en día. Da igual lo moderna, vanguardista e intercultural que Viena pretenda ser hoy en día, su clase y su estilo no son algo que puedas hacer desaparecer en dos o tres lavados.

Monumento de la Guerra Roja en Viena iluminado de noche.
Monumento de la Guerra Roja en Viena iluminado de noche.

Y si la música acaricia nuestros oídos, el chocolate de Viena deleita nuestros paladares en una suerte de lucha entre el placer y la culpabilidad que el primero tiene ganada desde el primer bocado. Si además visitas Viena en invierno, el ponche y el vino caliente (glüwein) harán aún más placenteras las frías tardes en la ciudad. Pero no hay nada de malo con disfrutar en Viena, si estás en tierra de nobles, acabas teniendo que comportarte como tal al fin y al cabo.

Como ves, afortunadamente, mi ciego amor no me imposibilitó disfrutar de Viena, y desde luego tú la disfrutarás tanto o más que yo, paseando por el centro, quizás en alguno de los carruajes de caballos que circulan por todas las calles, quizás con sus antiguas líneas de metro y tranvía. Seguramente en alguno de sus cafés de vajilla de cerámica y cubertería con detalles dorados.

Palacio Belvedere en Viena de noche con decoración navideña.
Palacio Belvedere en Viena de noche con decoración navideña.

Qué ver en Viena

Aunque el Innere Stadt, centro de la ciudad de Viena, es tan apetecible como los mejores centros históricos europeos, si solo pudiese elegir un lugar que ver en la capital de Austria, éste estaría alejado de dicho centro. La mayor atracción visual de la ciudad es el Palacio de Schönbrunn.

Qué comer en Viena

Una de las sorpresas que guarda Viena al visitante es su rica tradición vinícola. De hecho, la propia capital de Austria tiene casi 700 hectáreas destinadas a la producción de vino. Por este motivo, entre otros, una parte de la introducción a la gastronomía de Viena podría ser una cata de vinos locales.

Tienes una cata en español de tres horas de duración y con degustación de gemischte disponible por 98.00€ a través de este enlace.

Víctor M. Martínez Valero
Estratega de contenidos y consultor SEO, llevo desde 2010 escribiendo sobre viajes en Vivir Europa, mi proyecto de vida. He vivido en Noruega, Hungría, Reino Unido, Bélgica y, desde 2015, Estonia y trato de ofrecer una visión única y detallada de la riqueza cultural europea. Si quieres saber más sobre mí, puedes leerlo en "Acerca de".