miércoles, 22 de enero de 2014

Las Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Este artículo pertenece a la guía de Bruselas de Vivir Europa.

Cuando pienso en hablarte de las Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas me resulta complicado lanzarme a pulsar las primeras teclas. ¿Por qué? Porque no siento que las conozca, que las haya visitado en persona, que haya deambulado por ellas y leído su historia. Creo que no fui yo quien hizo todo eso, sino un niño, un niño entusiasmado con el descubrimiento, enamorado con estas galerías comerciales.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Hablo de un niño de los de las películas, vestido con ropas de mediados del siglo XIX, alguna que otra talla mayores que él -ya se sabe qué pasa cuando eres el pequeño de varios hijos en una familia pobre-. Corre el año 1847 y la gente se apelotona en la puerta de entrada de la última obra de Jean-Pierre Cluysenaer.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

No cabe un alfiler en la Rue du Marché aux Herbes, donde se encuentra la entrada a la sección de las Galerías llamada Galerie de la Reine (galería de la reina). Pero nuestro pequeño protagonista no tiene problemas para colarse entre las piernas de los mayores y llegar a una privilegiada primera línea en el momento en que las puertas se abren y aparece ante sí el interior de esta obra en estilo italianizante.

Los adultos caminando a su alrededor apenas prestan atención al pequeño niño, completamente embobado. "¡Todo parece tan caro, y es tan luminoso!" El sol pasa a través de la cúpula de cristal con más fuerza aún de la que tenía en la calle. Y sorprende pensar que ese tejido de metal forjado tan fino sostenga tanto cristal. "¿No se caerá? Y las bolas doradas, ¡cuántos juegos se me ocurren con unas esferas tan grandes! ¿Habrá forma de bajarlas?"

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Todavía sin salir de su asombro, el pequeño baja su cabeza y pronto descubre un nuevo objeto de deseo. No son los manteles de encaje de bolillos, que harían las delicias de su madre, lo que le gusta de ése escaparate, sino todas las figuras de gente vestida en trajes típicos regionales y de los edificios que se encuentra cuando pasea con los amigos por el centro de la ciudad.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

"¿Tendrán muñecos todas las tiendas?" Se pregunta al decidirse ir hacia el lado opuesto del paseo, no sin antes tropezar con más de un adulto, reprimenda incluida. Cuál es su sorpresa cuando ve que no son solo juguetes los tesoros que la Galerie de la Reine oculta. "¡Pralines!"

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

"Esos deliciosos chocolates que los niños ricos toman, ¡cómo me gustaría probar uno!" La imaginación de nuestro niño no para mientras su paseo se interrumpe en cada una las tiendas de dulces de las galerías. Son mayoría, aunque también hay tiendas de ropa, marroquinería, joyerías y todas esas cosas que le gustan a los mayores.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Cuando la Galerie de la Reine termina una pequeña columnata deja salir a la Rue des Bouchers antes de llegar a la Galerie du Roi. El fuerte olor de las carnicerías hace que nuestro niño corra pronto hacia la siguiente parte de las galerías. ¡Si supiese que hoy en día las carnicerías se han convertido en restaurantes, su apetito aún sería mayor!

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Al llegar a la Galerie du Roi se encuentra con otra cafetería más, en la que entre humo de cigarrillos y aroma de café hombres bien vestidos hablan de temas que no entiende. Pocos años después se encontrarían allí Alejandro Dumas y Victor Hugo entre otros.

Galerías Reales Saint-Hubert de Bruselas

Y con un teatro, abierto dos semanas antes, y al que entra gente aún mejor vestida que el resto de los visitantes. Todo esto junto a la Galerie des Princes, una sección transversal con un pequeño pasillo. Las Galerías Royales de Saint Hubert son todo un sueño para el pequeño, pero llega la hora de volver a casa o su madre se enfadará.

Bruselas, capital de Bélgica

Mientras sale pasa por un letrero incomprensible para él que reza "Omnibus omnia" (Todo para todos). Quizás sea para todos los que lo entienden...

Bruselas, capital de Bélgica

Nota del autor: me he tomado la libertad histórica de mencionar las pralines belgas (o bombones) en el artículo aunque difícilmente se venderían éstas en 1847, pues no fue hasta 1912 que Jean Neuhaus las inventó.

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Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

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