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Bratislava: la capital del Danubio que no pensabas visitar

Publicado: junio 8, 2015 Actualizado: abril 7, 2024 2 comments7424 views
Bratislava, capital de Eslovaquia. Bratislava, capital de Eslovaquia.

Lo del Danubio tiene guasa. No le basta con ser el río más largo de la Unión Europea en su camino a través del viejo continente desde su nacimiento en la Selva Negra alemana. Además es el único río que pasa por cuatro capitales europeas: Budapest, Belgrado, Viena y Bratislava, ahí es nada. Y claro, ante las dos grandes ciudades de uno de los mayores imperios que hubo nunca en el viejo continente, las capitales de Serbia y Eslovaquia parecen la hermana fea, el cerdito que construyó la casa de paja, que voló la primera.

A falta de poner mis pies sobre Belgrado sí que puedo decir que Bratislava, desde luego, no es tan fea como la pinta todo el mundo. Nunca había entendido cómo una capital de país con un aeropuerto al que vuela Ryanair era tan poco conocida. ¿Cómo era posible que la gente prefiriese ir desde el aeropuerto de Bratislava a Budapest o Viena sin pasar por la ciudad que quedaba a sólo 9 kilómetros? ¿Tan horripilante era?

Contraste entre la arquitectura histórica y moderna con tráfico en Bratislava, Eslovaquia.
Contraste entre la arquitectura histórica y moderna con tráfico en Bratislava, Eslovaquia.

Mi temor creció, no obstante, en mis primeros minutos en la ciudad. Al llegar con mi tren desde Budapest, tras haber cruzado la preciosa curva del Danubio me encontré con la estación de tren más fea que he visto en Europa. Un auténtico caos en un lugar mucho más pequeño de lo que se le supone a la estación central de una capital. Mis minutos allí tratando de comprar mi billete para viajar a Cracovia fueron de cierto temor. Quizás estaba en un lugar que no querría visitar, y me iba a quedar cuatro noches.

Estación de tren principal de Bratislava (Bratislava Hlavná Stanica) al atardecer con transeúntes y vehículos.
Estación de tren principal de Bratislava (Bratislava Hlavná Stanica) al atardecer con transeúntes y vehículos.

Pronto pasarían esos miedos. Tan pronto como me acerqué al casco histórico de Bratislava y comencé a deambular por sus calles llenas de cafés y restaurantes. La magia de Buda o de la Innere Stadt de Viena se siente con igual fuerza en la Staré Mesto (ciudad vieja) de Bratislava.

Torre del Reloj de Michael en el casco antiguo de Bratislava con calles empedradas y edificios coloridos.
Torre del Reloj de Michael en el casco antiguo de Bratislava con calles empedradas y edificios coloridos.

Bajo la mirada de su castillo, quizás no tan impactante como el de Budapest, se expande el medieval entresijo de calles adoquinadas que es delimitado en su parte sur por el propio Danubio.

Vista del Castillo de Bratislava con sus torres blancas y tejados rojos bajo un cielo nublado.
Vista del Castillo de Bratislava con sus torres blancas y tejados rojos bajo un cielo nublado.

Pero no sólo el casco histórico hace Bratislava, una ciudad que se ha ido reformando desde que en 1993 Eslovaquia y la Républica Checa se separasen. Poco a poco el aire comunista en la arquitectura comienza a desaparecer y la modernidad envuelve al lugar. Una modernidad cuyo símbolo es el puente con forma de platillo volante que cruza el Danubio a la altura del centro.

Vista panorámica del Puente Nuevo de Bratislava (Most SNP) que cruza el río Danubio en un día nublado, con edificios de la ciudad en el fondo.
Vista panorámica del Puente Nuevo de Bratislava (Most SNP) que cruza el río Danubio en un día nublado, con edificios de la ciudad en el fondo.

En Bratislava, gracias a que mi estancia fue mayor que en el resto de destinos de mi viaje a través de Europa camino a Estonia, pude además conocer a más locales que en otras ciudades, y así pude comprobar que el carácter de la gente y la voluntad por hacer ver su ciudad, vuelven a Bratislava aún más atractiva. Añade a esto que posiblemente es una de las capitales de Europa más económicas y seguro que entiendes por qué deberías reconsiderar tu próximo viaje si no pensabas visitarla.

Escultura de bronce de Čumil, el trabajador de alcantarillado, asomándose desde una tapa de alcantarilla en las calles adoquinadas de Bratislava
Escultura de bronce de Čumil, el trabajador de alcantarillado, asomándose desde una tapa de alcantarilla en las calles adoquinadas de Bratislava

Con un bello centro histórico, muchísimos cafés, buenos precios y gente, y menos turismo que otros lugares cercanos, Bratislava es uno de esos destinos que pronto será mucho más popular de lo que es ahora, así que visítalo lo antes posible, no quieres estar en la retaguardia, ¿verdad?

Víctor M. Martínez Valero
Estratega de contenidos y consultor SEO, llevo desde 2010 escribiendo sobre viajes en Vivir Europa, mi proyecto de vida. He vivido en Noruega, Hungría, Reino Unido, Bélgica y, desde 2015, Estonia y trato de ofrecer una visión única y detallada de la riqueza cultural europea. Si quieres saber más sobre mí, puedes leerlo en "Acerca de".

2 comentarios

  1. Muchas gracias por este artículo! Mi pareja y yo queríamos pasar unos 4 días allí en febrero, pero hay tantas malas opiniones de este sitio que nos ha costado convencernos… Menos mal que tu artículo es tan positivo y sincero! Seguro que nos encantará 😀

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