viernes, 27 de mayo de 2011

St James's Park y el Palacio de Buckingham

Este artículo pertenece a la guía de Londres de Vivir Europa.

Continuamos nuestro paseo por Londres, la capital de Inglaterra con otro de las visitas imprescindibles en la ciudad, St James's Park y el Palacio de Buckingham, residencia oficial de Isabel II, reina del Reino Unido de Gran Bretaña e Irlanda del Norte.

Tras disfrutar del Palacio de Westminster y el Big Ben, apenas tendremos que andar cuatro minutos por St Margaret y Great George Street para llegar a St James's park, un pequeño parque con un lago en el centro del mismo que nos da la bienvenida al Palacio de Buckinham.

St James's Park en Londres.

Creo que las ardillas más juguetonas del planeta se encuentran en este parque. Debido a la inmensa cantidad de turistas que se pasean día tras día por allí, a las ardillas no les da ningún miedo acercarse a las pequeñas verjas que separan su hábitat de los caminos para visitantes en busca de comida.

Una ardilla de St James's Park comiendo galletas.

No son las ardillas las únicas habitantes de St James's Park. Alrededor del agua hay gran cantidad de especies de aves que actúan, eso sí, con algo más de altanería que los pequeños roedores.

Una de las cosas que más me gusta del norte de Europa es lo distintas que son las estaciones entre sí. En otoño, por ejemplo, las hojas de los árboles perennes y aquellos de hoja caduca que están apunto de perder su "plumaje" crean una gama de colores espectacular en el parque que va desde unos amarillos casi brillantes hasta unos verdes intensísimos, pasando por todo tipo de rojos, ocres y marrones.

Alrededor de St James's Park hay varios edificios importantes de Londres, como las Horse Guards o el Churchill Museum, pero es al cruzar el Blue Bridge, que atraviesa justo por el centro el lago del parque cuando se comienza a divisar el más importante de todos ellos, el Palacio de Buckingham y el Queen Victoria Memorial, estatua que marca la rotonda frente al palacio y que es uno de los lugares más fotografiados sin duda.

El Queen Victoria Memorial.

Os confesaré algo, Buckingham Palace no es un palacio especialmente bonito. De hecho, llegaría a decir que de entre todos los edificios famosos de Londres, que no son pocos, seguramente es el que menos me gusta arquitectónicamente hablando. Es cierto que aún no lo he visitado por dentro, ya os comentaba en el anterior artículo que Londres tiene tanto que ofrecer que no le veo sentido a tener que pagar para entrar a los edificios No obstante, la gran atracción del palacio está fuera. Me refiero, claro está, a la Guardia Real.

El Palacio de Buckingham.

Situados enfrente de sus casetas negras, fusil en mano y una vestimenta inconfundible: pantalones y zapatos negros, chaqueta roja y cinturón y detalles de las mangas blancos. Botones dorados, cuello negro y un tremendo gorro de color negro también que es dos veces la cabeza del guarda. Los guardias realizan la misma rutina cada cierto tiempo, se mueven de forma mecánica de un lado al otro y reciben seguramente más fotografías que muchos famosos.

Un guardia real cerca del Palacio de Buckingham.

El cambio de guardia es algo especial, seguramente uno de los momentos más interesantes de ver y quizás, el único motivo por el que realmente merece la pena ver el palacio de Buckingham. Viajar a Londres no sería lo mismo sin los guardas y sus casetas, las cabinas telefónicas rojas y los autobuses de dos pisos.

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