viernes, 27 de abril de 2012

William T. Stead y su premonición del Titanic

Este artículo pertenece a la guía de Southampton de Vivir Europa.

Párate a pensar un momento en las personalidades más famosas que murieron durante el hundimiento del RMS Titanic (no, Leo no vale) y te darás cuenta de que el tiempo ha ahogado las historias de estas personas de la misma forma que el Atlántico ahogó sus vidas. Parece que no había nadie famoso en el Titanic cuando se hundió a pesar de que las personas que habían pagado el viaje en primera clase se habían gastado mucho más dinero del que una persona cobraba, en promedio, anualmente en aquella época.

Pero nada más lejos de la realidad, muchas personas muy importantes en el desarrollo de los negocios, la política y la cultura de principios del siglo XX tanto en Estados Unidos como, sobretodo en el Reino Unido -que recordemos era entonces la primera potencia mundial- se embarcaron en este crucero. De entre todos ellas, la persona más famosa era William Thomas Stead, más conocido en Gran Bretaña como W. T. Stead.

William Thomas Stead

W. T. Stead fue posiblemente uno de los primeros, sino el precursor del periodismo de investigación, y por tanto una de las personas más controvertidas de la época, sobretodo por su fuerte postura pacifista y su influencia en muchas actuaciones del ejército británico.

Nacido en 1849 en Embleton, un pueblo de menos de 1000 habitantes a unos 50 kilómetros de la frontera entre Escocia e Inglaterra, todavía del lado inglés; fue precisamente su deseo por la paz el que le subió a bordo del Titanic, pues una conferencia en el Carnegie Hall de Nueva York era su destino final al otro lado del Atlántico. En ella seguramente hablaría de los temas tratados en las conferencias de paz de La Haya celebradas en 1899 y 1907 a las que asistió y que, como sabemos, no tendrían demasiado éxito, pues el comienzo de la Gran Guerra estaba muy cerca.

Tanto era el valor de la opinión de W. T. Stead que en 1884 presionó al gobierno de su país para que enviase a su amigo, el General Charles Gordon, a Sudán, para proteger los intereses ingleses en Jartum, su capital.

En el aspecto social también sus escritos influían a las masas, y fue un artículo suyo mostrando lo fácil que podía ser conseguir quien le procurase relaciones sexuales con niñas en Londres lo que hizo que la edad legal para el sexo con consentimiento pasase de los 13 a los 16 años.

Con 62 años, la misma edad que el capitán del Titanic, W. T. Stead viajaba en la primera clase del Titanic con un billete que, al parecer, le habría costado 26 libras. Se dice que Stead habría pasado las últimas horas de su vida leyendo un libro tranquilamente en la sala de fumadores dispuesta para los pasajeros de su clase, como si hubiese aceptado su muerte incluso antes de asegurarse que ésta sería inevitable.

Y aunque testimonios como el de la señora de William Shelley, quien dice que Stead ayudó en la evacuación cuanto pudo para terminar rezando en la cubierta casi en estado de trance, desmitifican esta romántica idea de resignación ante la muerte, es algo que podría hasta haber sido verdad si pensamos en que William T. Stead había predicho el hundimiento del Titanic incluso años antes de que el gran crucero de la White Star existiese.

En marzo de 1886, más de 26 años antes de la famosa catástrofe, Stead publicó un artículo que se llamaba "Cómo el crucero de vapor se hundió en mitad del Atlántico, por un superviviente". En esta historia, cuyo nombre ya nos sorprende, narraba las desventuras de un barco de vapor anónimo que con 916 pasajeros a bordo se chocaba con otro barco en mitad del Atlántico. Debido a que las regulaciones del momento tan solo obligaban a llevar botes salvavidas para 390 personas, el choque terminaba en tragedia. Stead terminaba su escrito diciendo: "Esto es exactamente lo que podría pasar, y pasará, si los cruceros zarpan sin botes suficientes."

Pero aún hay más. Una edición de 1892 de la revisita Review of Reviews que el propio Stead editaba publicó 20 años antes de la zarpa del RMS Titanic una historia de ficción sobre un crucero de la compañía White Star (sí, la del Titanic). En esta historia que se llamaba "Del viejo mundo al nuevo", un vidente abordo del crucero Majestic sentía a otro barco chocar con un iceberg. Esta visión llevaba al capitán del Majestic a actuar con cautela, evitando así el hielo e incluso rescatando a los supervivientes del barco hundido.

Yo, que no soy particularmente fan de místico, solo puedo basar las premoniciones de W. T. Stead en el hecho de que quizás, las amenazas de hundimiento de un crucero debido a la climatología o al choque con otro por exceso de velocidad eran más probables de lo que los propios ingenieros navales y capitanes del navíos de la época admitían. O quien sabe, igual el señor Stead maquinó de principio a fin su muerte, y se llevó consigo 1500 almas más. ¿Qué opinas?

Tu viaje a Southampton comienza en Vivir Europa

 

Acerca de

Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

Contactar con el creador

¡Viaja por Europa!


Vivir Europa Copyright © 2009 Community is Designed by Bie