Roma

Ciudad del Vaticano, Santa Sede de la Iglesia Católica

diciembre 8, 2011 6057 views
Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano, Roma, Italia.Plaza de San Pedro, Ciudad del Vaticano, Roma, Italia.

Ahora que ya sabéis cómo llegar a Roma tanto desde su aeropuerto en Fiumicino como desde el aeropuerto de Ciampino, voy a meterme ya en la dura tarea de hablaros de una ciudad de la que se ha dicho ya prácticamente todo, la Roma de la que nació el mayor imperio jamás habido.

Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano.
Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano.

Y curiosamente voy a empezar a hablaros de la ciudad de Roma escribiendo sobre un lugar que no es Roma en sí mismo. Nos vamos a ir a otro país sin dejar a mucha distancia la orilla del Tíber, hablo, claro está, de la Ciudad del Vaticano, la Santa Sede de la Iglesia Católica. Un lugar que recomiendo explorar con una visita guiada gratis por los alrededores del Vaticano.

El país más pequeño del mundo, con menos de 900 habitantes, está situado en la orilla oeste del río Tíber, a la altura del centro de Roma y con sus 0.44 metros cuadrados de superficie tiene el mismo tamaño exactamente que el Soho de Londres, nada más.

Historia de la Ciudad del Vaticano

La historia de la Ciudad del Vaticano empieza cuando termina la historia de los Estados Pontificios que durante mil años tuvieron en potestad buena parte de Italia. Tras la pérdida de Roma y por tanto la desaparición de dichos estados en 1870 a manos de Vittorio Emanuele II, rey de Italia, la Santa Sede necesitaba un espacio que le fue otorgado entrado ya el siglo XX.

Jardín de los Museos Vaticanos.
Jardín de los Museos Vaticanos.

Los Pactos de Letrán convertían en país independiente a una pequeñísima región de la ciudad de Roma y daban por zanjado el conflicto entre Italia y la Santa Sede casi sesenta años después.

Edificios más reseñables de la Ciudad del Vaticano

Pero la Ciudad del Vaticano no nos cuenta la historia de un extinto imperio, sino que nos hace ver el presente de una de las religiones con más seguidores del mundo, la Cristiana Católica, con más de mil millones de seguidores estimados.

Un presente que cuenta con un patrimonio de grandeza que roza lo absurdo y que tiene varios nombres propios dentro de esta magna ciudad.

La Basílica de San Pedro

La iglesia más famosa del mundo con bastante seguridad, y con esto está todo dicho. Es la iglesia cristiana más grande y punto de peregrinaje por excelencia de los creyentes. Visitar su interior requiere vestir con recato, pero su casi tan famosa homónima y contigua plaza, la Plaza de San Pedro saciará tus sedes de grandeza si no quieres deshacerte de tus pantalones cortos.

Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano.
Basílica de San Pedro en la Ciudad del Vaticano.

Los Museos Vaticanos

La cola que se forma alrededor de la muralla que separa Roma de la Ciudad del Vaticano a la altura de la entrada a estos museos ya da una idea de qué se está visitando. El puesto de control de seguridad y la amplitud de la entrada a los mismos acabará por confirmártelo.

Cono de Pino en los Museos Vaticanos.
Cono de Pino en los Museos Vaticanos.

Una de las colecciones más importantes de arte del mundo repartida por decenas de habitaciones, escondida tras cientos de escalones y con un clímax final en forma de frescos al llegar a la Capilla Sixtina, y comprobar que en este caso, al contrario que muchas otras veces sucede, aquello que has visto decenas de veces en fotografía queda empequeñecido ante la grandeza de la obra real.

Los Jardines Vaticanos

Ocupan un 50% aproximadamente del país y solo los podrás visitar mediante una visita guiada que el propio Vaticano te tendrá que autorizar y que combina una visita en bus y un paseo con guía.

Sarcófago en los Museos Vaticanos.
Sarcófago en los Museos Vaticanos.

Ambiente en la Ciudad del Vaticano

Como ya imaginaréis el ambiente en la Ciudad del Vaticano es muy solemne. Los turistas, que se cuentan por miles a todas horas, ya sean creyentes o no muestran un respeto especial ante la Santa Sede y lo cierto es que veréis a la gente muy impresionada.

Por supuesto los locales suelen ser fáciles de avistar, pues son aquellos que llevan atuendo en su mayor medida, y es que el hábito no hará al monje, pero sí que hace al local en la Ciudad del Vaticano.

Así que ya lo sabéis, nunca fue tan fácil visitar dos países distintos como si viajáis a Roma y acudís a la Ciudad del Vaticano. Y de paso, si vuestras creencias son acordes con el lugar, no se me ocurre mejor momento para redimir vuestros pecados. Además, podéis combinar la Ciudad del Vaticano con una visita guiada gratis por las iglesias barrocas de Roma.