lunes, 12 de diciembre de 2016

Qué tiene de especial el Barrio Rojo de Ámsterdam

Este artículo pertenece a la guía de Ámsterdam de Vivir Europa.

Por mucho que me pese como enamorado de la capital de los Países Bajos, casi todo el mundo conoce Ámsterdam por dos razones: la posibilidad de comprar y consumir cierto tipo de drogas de forma legal en sus coffee shops y el Barrio Rojo, o mejor dicho la prostitución del mismo, representada por esas ventanas indiscretas desde las que personas se exponen tratando de ganar clientes. Pero qué hace en ojos del visitante de Ámsterdam promedio tan especial al Barrio Rojo.

Ámsterdam, capital de los Países Bajos

Partimos de la base de que no existe nada oficialmente llamado Barrio Rojo (Rosse Buurt en neerlandés) y que es un apelativo inventado posiblemente por los ingleses -que lo conocen como Red-Light District- en sus visitas a esta zona en la que la luz roja, antaño fuente de juegos de cortinas frente a llamas y hoy fruto del neón, baña las aceras durante la noche, otorgando calidez y perversión a partes iguales a esta sección de Ámsterdam.

Aunque Singelgebied y Ruysdaelkade son también "barrios rojos" de Ámsterdam, lo que a nivel turístico se conoce con este nombre es el barrio de De Wallen, uno de los más viejos de la ciudad. Allí calles como Damstraat, Pijlsteeg, Warmoesstraat o Oudebrugsteeg, que en su día alojaban familias de pescadores, comenzaron posiblemente alrededor del siglo XIV a abrir los primeros burdeles. A principios del siglo XV un decreto de la ciudad que se ha hecho popular, hablaba de la conveniencia de estos burdeles, que por tanto serían tolerados y llegado el siglo XX legalizados.

El sexo es la seña de identidad del Barrio Rojo, por encima de todo. Hay burdeles, sex-shops, bares de estriptis, tiendas que vende exclusivamente preservativos y, por supuesto, el Venustempel, un museo del sexo. Pero ante todo hay prostitutas. Aquí la prostitución es legal, las prostitutas tiene sindicatos, controles sanitarios rutinarios, la protección de la policía y la tolerancia de los locales.

No obstante, exhibidas en pequeños cuartos separados de la calle sólo por un transparente cristal, iluminadas por tenues luces rojas -o púrpuras si se trata de transexuales-, su situación de libertad parece similar a la de los animales en el zoo. ¡Cierto! Aquí la mayoría, al menos eso intenta el Ayuntamiento de Ámsterdam, están aquí por voluntad propia al contrario que los animales en un parque zoológico.

Ámsterdam, capital de los Países Bajos

Pero no despierta, al menos en mí, en mis paseos, buenas sensaciones. Especialmente cuando siendo un viandante masculino, caminando en solitario, con mi cámara de fotos esperando en mi alojamiento, respetando las normas que dicen que no hay que fotografiar las vitrinas; uno se siente parte de este circo de mirones cuyo respeto a las trabajadoras es bastante menos frecuente que el de los clientes.

Porque para mí lo verdaderamente corrupto del Barrio Rojo, y lo que hace de ello especial para tantos y tantos turistas, no es la prostitución, ni son las drogas. Es el morbo de transeúntes que, quizás reprimidos sexualmente de puertas adentro, disfrutan de su viaje a Ámsterdam para juzgar, sentirse superiores a otros seres humanos, y regocijarse al respecto sin el menor reparo. Si no entiendes de qué comportamiento estoy hablando, pásate caída la noche durante un viernes o sábado por De Wallen y verás a qué me refiero.

Y no te preocupes por tu seguridad, De Wallen no es inseguro, más bien al contrario, todo lo que hagas será posiblemente registrado por alguna de las cientos de cámaras de seguridad que hay por calles y edificios. Esto si no te topas con algún policía. La privacidad queda a un segundo plano cuando se trata de lugares como estos.

¿Qué más se puede hacer en el Barrio Rojo de Ámsterdam?

Incluso si no tienes interés por la prostitución o por los coffee shops, De Wallen sigue siendo un lugar que te recomiendo visitar. Recuerda que estás en una de las áreas más antiguas de Ámsterdam. Además, sus vecinos, bajo un proyecto llamado De Wallen 1012, han tratado de mejorar este lugar reduciendo el crimen y la corrupción y ayudando a ofrecer otros servicios.

Tienes el Museo Amstelkring, con una de las primeras iglesias clandestinas de la ciudad. Y tienes la Iglesia Oude Kerk, el edificio más antiguo de la ciudad. Además, muchos diseñadores de ropa de Ámsterdam han comenzado a abrir sus estudios en la zona, olvidándose de la mala reputación de la misma.

Ámsterdam, capital de los Países Bajos

En un mundo ideal, al menos para mí, la gente no viajaría por morbo o para faltar el respeto a los locales, sino para descubrir cosas nuevas y aprender. Conocer lugares fantásticos, empaparse de la historia y quizás hacer amistades eternas. Eso es lo verdaderamente especial que puede darte el Barrio Rojo de Ámsterdam, deja el morbo en casa.

Tu viaje a Ámsterdam comienza en Vivir Europa

 

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Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

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