jueves, 23 de julio de 2015

Écusson de Montpellier, el centro histórico de la ciudad

Este artículo pertenece a la guía de Montpellier de Vivir Europa.

Algunas de las ciudades más antiguas de Europa tienen centros con nombre propio. Lugares aparcados en tiempos pasados que han sobrevivido la bélica historia del viejo continente o cuya imagen se ha recuperado gracias al trabajo de sus gentes. El nombre propio del centro de Montpellier es Écusson, y se le da por su forma, de escudo, delimitado por los bulevares que se construyeron donde antaño estuvo la muralla de la ciudad.

Écusson de Montpellier

En su interior, las calles son dominadas por unos adoquines que nos recuerdan que en días de lluvia merece la pena tener la cabeza baja. La suavidad de sus curvas nos da conciencia de que los peatones y su paso erosionan tanto como el tiempo. Un tiempo que lleva corriendo en el Écusson desde el siglo XII, cuando los primeros muros entorno a la colina que dio origen a Montpellier se alzaron.

Écusson de Montpellier

Eran tiempos de más sombras que luces en Europa, de muchas curiosidades que más que rozar la estupidez la acariciaban con mimo. Eran momentos en los que, por decreto, se podía hacer que todos los habitantes de una ciudad, Montpellier en este caso, pudiesen enseñar medicina.

Écusson de Montpellier

Pero del absurdo se pueden sacar bondades, y la universidad creada en el Écusson para todos estos nuevos médicos es aún una señal inequívoca de la ciudad. Su Facultad de Medicina, justo al lado de la actual Catedral de San Pedro, en lo que en su día fue un monasterio.

Écusson de Montpellier

No todo es universidad en este medieval centro histórico. El Écusson es conocido por sus comercios, especialmente en la Rue Foch, que conecta la Plaza Real del Peyrou con el corazón del centro histórico en uno de los pocos lugares que admite el paso de vehículos. Pero también gracias a los pequeños comercios que se reparten por el resto del lugar, tiendas de ropa, librerías, tiendas de conveniencia, peluquerías y hasta un mercado central en el que sus puestos de quesos me robaron el corazón.

Écusson de Montpellier

Écusson de Montpellier

Una ruta por el Écusson es una tarea sencilla. El punto de partida es cualquiera, donde quiera que te encuentres, habrás llegado al lugar adecuado. Y el de llegada aún más sencillo, un café o una copa en cualquiera de las terrazas que hacen de Montpellier algo mágico. No hay que profundizar más en explicaciones o grandes monumentos, ese café o esa copa será fin y recompensa más que suficiente, sobretodo si caminas con tus sentidos dispuestos a recibir lo que el Écusson te ofrecerá sin que le pidas.

Écusson de Montpellier

El Ecusson tiene unos límites tan claros que seguro que no te extraviarás, la Place de la Comedie y la Esplanade hasta el Cuorum. Las vías de las líneas del tranvía, que se niega a subir sus cuestas pero lo bordea completamente, las dos torres aún en pie, el jardín botánico y la Place de Peyrou, que sigue siendo el punto más alto de Montpellier. Cuando veas uno de estos lugares, date la vuelta y vuelve al corazón de Montpellier.

Montpellier en Francia

Aunque la ciudad es mucho más que su centro histórico, te entendería si no quisieras salir de él. No tendrás que hacerlo, hoteles boutique tan antiguos por fuera como renovados por dentro y restaurantes de los que te intentan convencer de aquella máxima que dice que la francesa es la mejor cocina del mundo te esperan en el escudo de Montpellier. ¿Para qué oponer resistencia?

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