miércoles, 10 de septiembre de 2014

Palacio Real de Bruselas y su sala de los escarabajos

Este artículo pertenece a la guía de Bruselas de Vivir Europa.

El verano aún suele ser la época de vacaciones para muchas personas, incluidos los reyes, que suelen dejar de lado por unas semanas sus tareas diplomáticas. Así, con el calor, muchos monarcas abandonan sus viviendas habituales para retirarse a sus lugares de veraneo, y es entonces cuando podemos visitar sus suntuosos hogares. El Palacio Real de Bruselas no es el lugar de residencia del rey de Bélgica, pero sí que es la sede de sus oficinas, y aproveché el comienzo de las jornadas de puertas abiertas para visitarlo.

Palacio Real de Bruselas

El 21 de julio, día nacional de Bélgica en el que se conmemora el aniversario de la jura de la constitución de Leopoldo I, primer rey del país, comienza también la temporada de visitas en el Palacio Real de Bruselas, que suele acabar el primer domingo del mes de septiembre. Entonces, de forma gratuita, cualquier persona puede visitar este palacio cuya construcción se inició antes de que Bélgica como país existiese.

Palacio Real de Bruselas

Fue a finales del siglo XVIII cuando comenzaron las obras de este palacio, que no mostraría su aspecto actual hasta principios del siglo XX, cuando el rey Leopoldo II aprovechó el dinero obtenido de la explotación del marfil y el caucho en el entonces llamado Estado Libre del Congo para hacer un lavado de cara a media capital belga.

Palacio Real de Bruselas

Hoy en día son los elementos añadidos durante el reinado de Leopoldo II los que más destacan en la fachada de este edificio en estilo neoclásico, los tejados, el frontón esculpido que se posa sobre las columnas de la entrada principal y el jardín que separa al edificio de la calle. Pero lo que más me sorprendió fue, sin duda, la falta de banderas en el edificio oficial de la monarquía de un país en el que el rojo, amarillo y negro decoran los rincones más insospechados.

Palacio Real de Bruselas

Una vez pasado el recibidor del Palacio Real de Bruselas comienzan las muestras de lujo del palacio con la Gran Escalinata. Diseñada también para Leopoldo II, sus escaleras de mármol blanco con balaustrada de mármol verde, columnas de piedra y la diosa Minerva presidiendo el lugar te dan la bienvenida.

Palacio Real de Bruselas

Dejando la Gran Escalinata atrás comienza un paseo claramente marcado a lo largo de las distintas habitaciones del Palacio Real de Bruselas. En cada una de ellas, todos los elementos decorativos están perfectamente seleccionados y muestran la riqueza de una familia real que especialmente creció a principios del siglo XX, antes de que las grandes guerras desolasen el país.

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Casi cada pieza de mobiliario ha pertenecido a alguna familia real y fue regalada a la monarquía belga durante los últimos 150 años. Hay tapetes españoles de dibujos de Goya, habitaciones enteras regaladas por reyes, salas de instrumentos, vasijas exóticas, lámparas de araña inverosímiles y, entre toda esta muestra de posesiones, algunas piezas informativas sobre la nobleza belga.

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Son las últimas salas de la visita las que conllevan los momentos más interesantes de una jornada en el Palacio Real de Bruselas. Por un lado la exposición sobre el impacto de la monarquía en las dos Guerras Mundiales y por otro la grandeza de los elementos de las salas más grandes, destacando los frescos del Gran Salón, te preparan para el clímax.

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Habitación de los Espejos del Palacio de Bruselas

Un clímax que llega en la Habitación de los Espejos del palacio, y no precisamente por los elementos que dan nombre a la sala, sino por los bupréstidos tailandeses, un tipo de escarabajos. Desde que en el año 2002 el artista Jan Fabre decoró una de las lámparas de araña y parte del techo con el caparazón de más de un millón de estos insectos, su intenso color esmeralda se ha convertido en la mayor atracción del Palacio Real de Bruselas.

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

Todo esto gracias a la particular forma en la que todas las capas que componen los caparazones reflejan la luz, una maravilla de la naturaleza que te hará olvidar la extraña sensación inicial de saber que hay millones de bichos sobre tu cabeza. O al menos sus alas.

Palacio Real de Bruselas

Palacio Real de Bruselas

La visita al Palacio Real de Bruselas no es un motivo suficiente para posponer hasta el verano tu viaje a la capital de Bélgica, pero sí una visita gratuita muy interesante, especialmente si tienes la suerte de que el día sale tan bueno que el calor te impide poder pasear por la ciudad en las horas de más calor.

Tu viaje a Bruselas comienza en Vivir Europa

 

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