miércoles, 18 de septiembre de 2013

Viajar a París, descubriendo la Ciudad de la Luz

Romanticismo, cultura, arte y estilo son algunas de las palabras que seguro asocias a París, tanto si eres un fiel visitante de la ciudad del Sena como si todavía estás soñando con tu primer viaje a la capital de Francia. Y estas asociaciones no son en vano. Ninguna ciudad europea está por encima de París cuando se tratan temas tan serios como el amor o la cultura. Ninguna ha inspirado tanto bien, y llega la hora de que nos haga bien a nosotros: vamos a viajar a París.

Viajar a París

Nuestro viaje -el tuyo y el mío- comienza en una pequeña isla que el Sena decidió crear al norte de la actual Francia. Lo que hoy en día es la Île de la Cité fue en época romana Lutetia, el embrión de París. Una ciudad que creció y evolucionó, hasta que se encontró con la familia Bonaparte y más concretamente con el tercero de sus napoleones.

Viajar a París

Bajo el mando de Napoleón III el Barón Haussmann creó de un plumazo toda una nueva ciudad, la París que hoy todos conocemos. No creo que sea una desfachatez decir que París es una ciudad de un solo hombre, pues el siglo XIX vio nacer a una buena parte de los edificios y calles de esta ciudad.

Viajar a París

Un imperio como el francés necesitaba de una gran capital llena de avenidas, boulevards, listos para recibir a los victoriosos ejércitos en magno desfile. Con palacios dispuestos por doquier en los que lucir condecoraciones militares y vestidos de la época. Un lugar en el que la decadencia de la bohemia contrastase como en ningún otro.

Viajar a París

Así no es de extrañar que la homogeneidad arquitectónica de París guste, me guste. La regularidad de sus edificios, cuyas pendientes cambian más que ellos mismos, es casi tan especial como el listado interminable de edificios famosos. Solo Roma y Londres se me antojan a la altura de París en este hecho dentro del viejo continente protagonista de Vivir Europa.

Viajar a París

Tan bellos y coquetos como los edificios de París son sus mujeres. Clásicas y conscientes de sus virtudes y limitaciones, pasean por la ciudad en una gama de colores otoñales que nada tiene que ver con la lujuria desatada de la moda londinense. En París el color atrevido es el rojo, olvida los neones.

Viajar a París

Elegantes también los caballeros -no los olvido-, sobrios y serios junto a su taza de café en cualquier de esas terrazas acristaladas cuyas sillas, siempre mirando a la acera, son una invitación a la contemplación, esencia de artistas y escritores que han poblado estas calles casi desde que se levantaron.

Viajar a París

París y sus parisinos han conseguido contener la esencia de la ciudad aún a pesar de ser posiblemente el destino turístico más importante de la Europa continental. Gracias a las mencionadas cafeterías, a las brasseries y a mercados y jardines repartidos estratégicamente; las grandes corporaciones parecen casi escondidas aunque, claro está, haberlas haylas, muchas.

Viajar a París

Atardecer y el Sena. Estas dos últimas palabras quiero que queden en tu memoria al terminar de leer esta primera nota sobre París. Cuando la ciudad de la luz comienza a encender sus farolas y la luz de éstas se refleje sobre el Sena en tu primer día allí, el embrujo habrá surtido efecto. París será tan parte de ti que más que un viaje a París sentirás que necesitas una vida en París.

Tu viaje a París comienza en Vivir Europa

 

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Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

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