miércoles, 27 de febrero de 2013

Mudeford Quay, el muelle de entrada a Christchurch

Este artículo pertenece a la guía de Christchurch de Vivir Europa.

Entre la playa de Avon y la bahía de Christchurch hay un pequeño muelle con un encanto especial, pescado fresco, un restaurante en el que saciar el hambre, y la posibilidad de cruzar al otro lado de la bahía mediante un viejo barco. Muderford Quay es otro de esos lugares mágicos que la costa de Inglaterra nos ofrece.

Mudeford Quay de Christchurch

Ya por el siglo XVII, cuando la zona era propiedad de contrabandistas y piratas se construyeron las primeras casas en el muelle de Mudeford. Algo después, en 1830 abriría la Haven House Inn, una posada que hoy sigue siendo un restaurante y que ofrece pescado recién traído del mar. El muelle como tal no sería construido hasta un siglo después, justo durante la Segunda Guerra Mundial.

Mudeford Quay de Christchurch

Decía que Mudeford Quay delimita una zona de la bahía de Christchurch, la parte norte concretamente, mientras que Hengistbury Head, y más concretamente el Mudeford Sandbank componen el pedazo sur de tierra que protege las tranquilas aguas junto a las cuales se construyó la ciudad de Christchurch. Además de Mudeford Sandbank, justo frente a ti, puedes, si el día no es nublado, a lo lejos, ver la isla de Wight y su accidente geográfico más conocido, The Needles.

Mudeford Quay de Christchurch

Pero volvamos al muelle, porque además de la posada, perfecta para resguardarte del frío si visitas Mudeford Quay en un día de invierno, tienes una tienda de pescado que promete un género todo lo fresco que es posible, vendido al peso pocos minutos después de ser pescado.

Porque la pesca es la vida de este lugar, se observa en las nasas y demás material pesquero apilado en las orillas del muelle, junto al cual un cartel te informa de que estás en el punto de partida del ferry que lleva al Mudeford Sandbank. Se observa también en las gaviotas, que esperan nerviosas el momento del cierre del puesto de pescado, en el que el género que no se ha vendido acabará en los contenedores de alrededor, listo para que ellas den buena cuenta de él.

Mudeford Quay de Christchurch

Pero sobre todo se observa en las barcas, las muchísimas barcas dispuestas a ser lanzadas de nuevo al mar, un mar que en invierno solo se atreven a probar los locos windsurfistas que disfrutan, como ellos solos pueden, de un día de perros.

Mudeford Quay de Christchurch

Los bancos de madera que encuentras junto a las casas en Mudeford Quay te invitan a dedicarte a mi deporte favorito, la contemplación, contemplación que se hace con los ojos y con la mente, pues ésta es capaz de navegar no solo por la bahía y el Solent, sino también por tiempos pasados que seguro fueron notables en este lugar.

Mudeford Quay de Christchurch

Qué pena que el viento invernal retire rápidamente la invitación a contemplar en un día de diciembre. De la misma forma que es una pena no poder disfrutar de la zona de césped cercana, objeto de meriendas veraniegas y yerma en invierno.

Aprovecha, si vienes en coche que hay un horrible aparcamiento en el centro del muelle y disfruta, tanto en verano como en invierno de un lugar especial. Si te traes una pequeña red podrías hasta probar a cazar tus propios cangrejos y comer con la satisfacción, ya casi olvidada, de haber llevado a la mesa los manjares a degustar gracias a tus manos y no al contenido de tus bolsillos.

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