viernes, 8 de febrero de 2013

La iglesia barroca de San Carlos Borromeo de Viena

Este artículo pertenece a la guía de Viena de Vivir Europa.

Es cierto que si hay un templo religioso en Viena que destaca por encima de todos, éste es la Stephansdom, la catedral de la capital de Austria y su asombrosa estampa multicolor. Aún así, antes de hablarte de ella he decidido dedicarle un artículo a la iglesia barroca de San Carlos Borromeo, mi favorita de Viena.

Karlskirche, la Iglesia de San Carlos Borromeo

De facilísimo acceso si te alojas en alguno de los apartamentos de Oh-Vienna en la ciudad, solo tendrás que desplazarte hasta la parada de metro o tranvía de Karlsplatz para encontrarte en la parte sur de esta gran plaza con un edificio que parece brillar ante ti. No sé si es la limpieza de sus blancos muros o los dorados detalles que tienen más vistosidad que presencia. Quizás el verde agua de la cúpula ayude también, pero la Karlskirche es espectacular, más si cabe si te encuentras su reflejo en el estanque que hay frente a ella y que permanece lleno durante los meses de más calor.

La iglesia de San Carlos Borromeo es un ejemplo de que se puede sacar algo bueno de todo lo malo en esta vida, pues ésta no existiría si a Carlos VI no se le hubiese ocurrido prometer a los habitantes de Viena una iglesia en honor al "Santo de la Peste" si salían de la epidemia que asoló la capital de Austria en 1713.

Ya fuese con apoyo divino, o sin el, Viena se recuperó y en 1737 el hijo de Johann Bernhard Fischer von Erlach terminó la obra que su padre no pudo concluir. Una obra ecléctica hasta para los ojos menos doctos. Un barroco con elementos griegos, romanos y hasta indicios de influjos orientales.

Karlskirche, la Iglesia de San Carlos Borromeo

La mejor prueba de esto te la encuentras en la propia entrada de la iglesia. Sus puertas se encuentran bajo un pórtico de claro estilo griego, a ambos lados dos columnas inspiradas en la archiconocida columna de Trajano de Roma narran con bajorrelieves distribuidos en forma de espiral la vida de San Carlos Borromeo, mostrando su constancia y valor respectivamente; y por último, en los dos extremos, dos torres muestran detalles orientales en su parte más alta.

Del interior de la iglesia destacan dos elementos muy por encima del resto. Por un lado está el fresco que cubre la ovalada cúpula en su lado interno. Llamado "La apoteosis de San Carlos Borromeo" se trata de la última obra que Johann Michael Rottmayr realizó en su vida, más de diez años antes de la apertura de la iglesia, en 1725.

Karlskirche, la Iglesia de San Carlos Borromeo

El otro elemento es el altar mayor, y más en concreto su retablo, un relieve realizado en estuco que representa la ascensión del santo al cielo, junto a Dios. San Carlos Borromeo es portado en una nube por ángeles y querubines en una obra de grandísimo detalle y fenomenal expresión en la que el blanco del estuco es solo perturbado por el oro que representa a los rayos de sol que parten del propio Dios.

Visitar el interior de la iglesia de San Carlos Borromeo no es gratis, eso sí, de hecho cuesta la friolera de 8€ por adulto, aunque aún así te lo recomiendo. Se puede leer en el friso del entablamento del pórtico el latín: "Vota mea reddam in conspectu timentium deum.", que quiere decir: ahora pagaré mis votos delante de los que temen a Dios. ¿Se querrían referir a esto?

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