miércoles, 24 de octubre de 2012

Memento Park Budapest, parque del recuerdo a olvidar

Este artículo pertenece a la guía de Budapest de Vivir Europa.

Quizás esté siendo un poco cruel con el título de este artículo y quizás lo vaya a ser en el mismo con el Memento Park -Szoborpark en húngaro- de Budapest, pero lo hago con total sinceridad. Este museo al aire libre sobre el comunismo en Hungría fue mi primera decepción de la ciudad, por no decir la única, quizás porque mis expectativas eran altísimas cuando fui a visitarlo.

Memento Park de Budapest

El origen del Memento Park es desde luego interesantísimo. Se trata de una colección de 42 obras comunistas que estuvieron repartidas por la ciudad de Budapest y que se crearon a lo largo del aproximadamente medio siglo que el manto comunista cubrió una Hungría ya decadente. Tras la caída del régimen se decidió que en lugar de destruir las estatuas y olvidarlas para siempre sería mucho mejor construir un complejo que sirviese, como su propio nombre indica, para recordar aquello que no se quiere repetir.

Memento Park de Budapest

Pero como ya sabrás, sobre todo si has tratado de emprender algún proyecto por ti mismo, tener una buena idea es menos de la mitad del camino recorrido. Hay que plasmarla de la forma correcta, convertirla en algo fantástico. Y esto no sucede con el Memento Park.

Para empezar, quizás movidos por las ganas de olvidar este negro pasado, quizás por falta de un mejor emplazamiento, el museo está donde Cristo perdió el gorro. A 10 kilómetros del centro de Budapest y a una hora en los autobuses que recorren las zonas residenciales de la periferia de la ciudad. Además, cuando llegas a la parada ni tan siquiera está bien señalizado. Vamos, que tienes que buscar el museo, y estás en un lugar donde no hay nada de nada, ni tiendas, ni restaurantes, nada.

Memento Park de Budapest

Una vez llegas al Memento Park te encuentras con la segunda decepción. Muchas de las obras expuestas, de hecho algunas de las más interesantes, se encuentran en la entrada o el exterior del recinto. Por ejemplo las gigantescas botas que son lo único que quedó de una estatua de Stalin tras la revuelta de 1956 en Budapest. Sabiendo que ya has visto muchas de las cosas que querías ver, pagar 1500 HUF -unos 5.40€- parece bastante poco lógico. Especialmente teniendo en cuenta que con ese dinero puedes comer bien en un restaurante.

Memento Park de Budapest

Por si todo esto fuera poco, el resto de estatuas están dispuestas en un espacio abierto sin orden y con muy pocas explicaciones. Quizás, eso sí, el museo cambie completamente y se convierta en un imprescindible si pagas los 1200 HUF extras que cuestan las visitas guiadas en inglés que se hacen cada día desde medio día hasta el anochecer. Pero hasta ahí no llegué.

Memento Park de Budapest

Así que mi conclusión es que, si tienes un abono de autobús y tres horitas para ir y volver al lugar, o si tienes mucho interés en esta época sombría y no te importa gastarte los 9€ de la visita guiada, le des una oportunidad al Memento Park. Pero si tienes el tiempo justo para visitar Budapest, hay mil cosas que hacer, mucho más cercanas y mucho mejor preparadas.

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