viernes, 7 de septiembre de 2012

La verdadera dolce vita en la Piazza di Spagna de Roma

Este artículo pertenece a la guía de Roma de Vivir Europa.

No es que de repente me haya vuelto loco y quiera convencerte de que es la Plaza de España de Roma el verdadero escenario del encuentro amoroso de la pelí­cula de Fellini, no van por ahí­ los tiros. Si digo que la dolce vita se vive realmente en esta plaza "regalada" por los Borbones a la ciudad es porque ésta, particularmente su escalinata, es en muchas ocasiones el único punto de descanso de un viaje a Roma.

Desde el momento en que tú y tus compañeros de viaje compráis vuestros vuelos a Roma hasta que el avión de vuelta te lleve de regreso a la dura realidad, tu visita será un deambular constante de un lugar a otro en un intento futil de ver todo lo que la ciudad con más historia de Europa tiene que ofrecer.

Piazza di Spagna / Roma, Italia

Del Coliseo vas al foro, de allí­ a la Fontana di Trevi, pasas por la Plaza Navona, el Panteón, te dejas al menos un dí­a para ver la Ciudad del Vaticano y sus museos -mejor si son dos- pero la cuestión es no parar. Quieres ver todo, fotografiar todo y al final esta imposible tarea se puede en ocasiones convertir hasta en un suplicio. Algo que es herético solo ya con mencionarlo.

Pero la Plaza de España te rescata, a pesar de tener tantos turistas como el resto de puntos de interés. El vendedor de helados en verano, que se muta en vendedor de castañas en invierno, te invita con sus productos y, claro está, a cambio de un buen puñado de monedas, a entrar en el bello mundo de la dolce vita y el dolce far niente. A no hacer nada y dedicarte a contemplar.

Piazza di Spagna e via dei Condotti - Roma, Italia / Rome, Italy - 2010

A contemplar a todos tus iguales realizando el mismo ritual: buscar el primer hueco que quede libre en alguno de los 135 peldaños de la escalinata -cuyo nombre en inglés, Spanish Steps, me fascina- que lleva a la iglesia de la Trinità dei Monti y desde allí poder disfrutar de tus ví­veres mientras contemplas el horizonte urbano de la ciudad, con la Basí­lica de San Pedro como elemento dominante.

A contemplar también la Barcaccia, jocosa estatua barroca creada por Bernini e hijo (hijo, por cierto, más famoso que el padre) que, según cuenta la leyenda tiene forma de pequeña embarcación para conmemorar el desbordamiento del Tí­ber a finales del siglo XVI.

Y por supuesto a contemplar el ir y venir de la gente, y la propia escalinata, y la Trinità dei Monti, y la embajada de España ante la Santa Sede, primer edificio diplomático de la historia. Contemplar pero sin llegar a más, dejando que tus cansados pies descansen y que tu cerebro asimile todo lo visto hasta el momento.

Piazza di Spagna and Trinità dei Monti, panoramic hdr - Rome, Italy

Porque tras esta pequeña pausa, que agradecerás, aún te esperan las famosas tiendas de la Via Condotti, aunque si eres de los míos solo te podrás permitir ver los escaparates de las mismas. Así que ya sabes donde encontrar refugio y descanso en la ciudad de Roma. Además con la parada de metro de Spagna justo en la esquina noroeste de la escalinata construida a principios del siglo XVIII no tendrás ni que caminar hasta allí.

Nota: las fotografías de este artículo han sido realizadas por Paolo Margari y usadas en Vivir Europa mediante la licencia Creative Commons.

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