lunes, 24 de septiembre de 2012

El castillo de Buda, cumbre de la estampa del Danubio

Este artículo pertenece a la guía de Budapest de Vivir Europa.

Al dar un paseo por la orilla del Danubio en Budapest te encuentras ante la que es una de mis estampas favoritas de Europa. En cada paso un edificio o monumento magnífico aparece ante ti en una belleza sin fin construida meticulosamente a lo largo de los más de mil años de existencia de Hungría. Sobre todos estos detalles, en lo alto de una colina, imponente, está el castillo de Buda.

Budavári Palota, el castillo de Buda

O mejor dicho, el Palacio del Castillo de Buda, que si mi húngaro no me falla es lo que vendría a ser la traducción más correcta de Budavári Palota, el nombre original de este complejo que desde su erección en el siglo XIV -creando así la ciudad de Buda- ha mutado forzosamente a cada ola destructiva sufrida por el pueblo húngaro.

Residencia real desde que Székesfehérvár legó a Buda, y posteriormente a la unificada Budapest, el privilegio de ser capital del país, el castillo de Buda ha sido último elemento de la resistencia y posteriormente refugio final de ocupantes como el imperio otomano y el ejército Nazi.

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El castillo de Buda, puede, desde mi punto de vista, ser quizás el gran perjudicado de la grandiosidad de la orilla del Danubio en Budapest. Siento que su seriedad, la frialdad que tiene este gran bloque de piedra restaurado tras la Segunda Guerra Mundial lo pone por detrás del Parlamento o del templo de Matías en la lista de edificios más valorados. Todo el mundo lo visita y fotografía, eso sí, incluso diría que mucha gente visita la ciudad con la idea de ver en primera instancia el castillo, pero a posteriori casi cae en el olvido, en esa sección de fotos que pasas rápido al mostrar a los amigos.

Budavári Palota, el castillo de Buda

Sin embargo, cualquier rememoración de una noche junto al Danubio por mi parte comienza con la visión magnífica del iluminado castillo, sede hoy en día de la Biblioteca Nacional Széchenyi, que recopila todos los libros publicados en Hungría, en húngaro, por húngaros o sobre Hungría; la Galería Nacional Húngara, con obras de arte nacionales desde los orígenes del país; y el Museo de Historia de Budapest, historia de tres ciudades, en realidad, Buda, Pest y Óbuda.

Budavári Palota, el castillo de Buda

Pero no hay que adentrarse en el edificio para disfrutar, especialmente en verano, del castillo de Budapest, pues son sus jardines los que gracias a los innumerables festivales celebrados en ellos, los que figuran como lugar perfecto para socializar en un atardecer húngaro.

Para llegar al castillo de Buda, desafortunadamente, ya no existe la opción de adentrarse en su laberinto subterráneo, hoy en día cerrado por la imposibilidad de garantizar la seguridad del visitante, pero aún así queda un recorrido maravilloso. Desde Pest, cruzando el Puente de las Cadenas, acabarás en una plaza en la que dos opciones se postrarán ante ti.

Budavári Palota, el castillo de Buda

El restaurado funicular del siglo XIX, que a un precio de unos 5€ llenará de romanticismo el minuto de trayecto y ahorrará a tus piernas un buen repecho, o andando por el camino situado al sur de la plaza, mucho más barato -gratis-, sano y con su encanto particular.

Túnel y funicular en Budapest

No dejes que el castillo de Buda caiga en el ostracismo en tu visita a Budapest, disfrútalo, aprécialo, y vuelve aquí para contármelo.

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