lunes, 16 de abril de 2012

Notas del Titanic y sus distintas clases sociales

Este artículo pertenece a la guía de Southampton de Vivir Europa.

Cuando uno lee sobre la historia del Titanic -o cuando uno ve la película del Titanic, que te he pillado- uno ve claramente la influencia que la clase social de los pasajeros tuvo en las posibilidades de supervivencia durante el naufragio.

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Si tenemos en cuenta que de las 2214 personas a bordo del Titanic 1509 murieron, nos sale una tasa de supervivencia del 31%. Pero esta tasa es mucho menor para la tripulación (23%) y para los pasajeros de tercera clase (25%) mientras que es mucho mayor para los pasajeros de segunda (43%) y sobretodo de primera clase, donde más de la mitad de la gente, un 63% sobrevivió.

Eran otros tiempos en lo que a las clases se refiere. Ojo, que viajar en primera clase sigue estando muy bien, y costar cuesta bastante más que viajar en segunda o turista, en especial en los aviones, pero, aunque dependiendo de la fuente los precios varían, un billete de primera clase del Titanic valdría alrededor de 100 veces más que uno de tercera, según me comentaba este mismo fin de semana un historiador de Southampton. Estamos hablando de pagar por un billete de avión de 50€ en clase turista 5000€ en primera. Cosa que creo es imposible con todas las comodidades, ¡aunque podría estar equivocado pues no viajo demasiado en primera!

No obstante hoy te quería hablar también de hoteles, porque no solamente en el barco del Titanic se vieron reflejadas las diferencias sociales entre los pasajeros. Antes de zarpar, en Southampton, los pasajeros llegados de muchísimos lugares, no solo del Reino Unido, sino también de Europa, tuvieron que alojarse en alguno de los hoteles cercanos al puerto y la estación de tren de Southampton Terminus donde llegaba.

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Vamos a ver dos hoteles en particular, el mejor de todos, en el que se alojaron las personalidades más adineradas del Titanic, y uno de los más baratos para los pasajeros de tercera clase, en cuyos suelos se apilaba la gente en la que sería la última noche en tierra para muchos.

South Western House, el hotel de la primera clase del Titanic

Literalmente pegado a la estación de tren de Southampton Terminus, hoy en día un casino, está este edificio que, si bien ya no funciona como hotel, tiene un restaurante en su planta baja que se regocija por ser sede de la última cena de los tripulantes del Titanic en tierra.

South Western House de Southampton

La South Western House era el mejor hotel de la ciudad, y lo fue hasta bastante después del hundimiento del Titanic, pues el hotel estuvo abierto hasta los años sesenta. De hecho, en este mismo hotel se reunieron Churchill y Eisenhower para planear el Día-D, o lo que es lo mismo, el desembarco de Normandía, uno de los momentos clave del final de la Segunda Guerra Mundial.

South Western House de Southampton

Otras personalidades con preocupaciones ligeramente menores, como Fred Astaire y Ginger Rogers se dieron algún que otro baile en los salones del hotel. Con esto queda claro el nivel de la casa del suroeste.

South Western House de Southampton

Tanta era la opulencia que rebosaba la South Western House que los niños de la ciudad se apilaban alrededor de las rejillas de ventilación de la cocina para pedir sobras a los cocineros del hotel. En la foto podéis ver el lugar en el que recogerían sus manjares si los chefs lo consideraban oportuno.

El Atlantic Hotel de Southampton, donde durmieron los pasajeros de tercera

La cruz de la moneda es el Atlantic Hotel, que no creo que tuviese mucha mejor pinta de la que tiene ahora que es un bloque de apartamentos enfrente del museo de aviación de la ciudad.

Edificio de Southampton

Los pasajeros más pobres del Titanic, provenientes del este de Europa, habrían pagado alrededor de 8 libras esterlinas de la época por su pasaje en el barco y una noche de hospedaje en este hotel.

Una noche en la que hasta diez personas por habitación se habrían apilado en el suelo para dormir. Y nos quejamos hoy en día de los hostales con muchas literas.

Tras la tragedia del Titanic este hotel permaneció bastante ocupado durante muchos años, particularmente tras el cierre de las puertas a inmigrantes por parte de Estados Unidos en los años 20. Muchos inmigrantes que habrían llegado hasta Southampton como un paso final antes de comenzar su vida en el "nuevo mundo" se toparon con la imposibilidad de hacerlo y quedaron a caballo entre su país de origen y América, con el Hotel Atlántic como hogar.

Edificio de Southampton

La verdad es que tras estas líneas a uno le queda, ante todo la sensación de que, si bien las diferencias sociales son grandísimas, en especial en los países más pobres donde pocos aprovechados se enriquecen a costa de los demás, quizás en los últimos 100 años algo sí que hemos avanzado, aunque el propio Pérez Reverte no lo tenga tan claro.

Tu viaje a Southampton comienza en Vivir Europa

 

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