sábado, 7 de abril de 2012

Parque Natural de la Albufera de Valencia, sin estrés

Este artículo pertenece a la guía de Valencia de Vivir Europa.

Si existe alguna palabra que pueda definir lo que significa el Parque Natural de la Albufera de Valencia para mí, ésa es tranquilidad. Cada vez que necesito escapar del estrés creado por la tercera ciudad más grande de España, si los Jardines del Turia se me quedan pequeños, ha llegado el momento de salir de Valencia dirección sur hacia esta laguna separado del Mediterráneo por una estrella cortina de tierra.

Reflejo

Formada entre los ríos Júcar y Turia hace miles de años y convertida en lo que es hoy en día en gran parte gracias a su uso para el cultivo del arroz, ingrediente principal de la paella valenciana, desde la época romana, tanto la laguna como las zonas colindantes componen este Parque Natural en el que aún se guarda cuidadosamente mucha de la esencial cultural valenciana de los últimos siglos.

Ir a la Albufera en ocasiones parece un viaje a la Valencia rural de hace cien años, de principios del siglo XX, a una sociedad reflejada a la perfección por la novela Cañas y Barro de Vicente Blasco Ibáñez. Cualquiera de las familias arroceras de la Albufera de Valencia hoy en día podría aún ser la familia Palomas, así de intensa es la sensación de mantenerse fijo en el pasado.

Canoa

Porque la Albufera es cañas y barro en esencia, así, su amarillenta agua te invita a relajarte, tumbarte sobre una barca o un muelle y olvidar cualquier impulso que puedas tener por refrescarte en la laguna. Los autóctonos de la Albufera, ya sean personas o aves, saben esto bien, y han perfeccionado el arte de la siesta, del silencio, del dejarse llevar y disfrutar con bien poco.

Las escasas muestras de arquitectura fuera de los nucleos urbanos de la Albufera llegan en forma de barraca, el típico edificio de la región que ahora es más monumento o museo que vivienda.

Barraca en la Albufera

No todo es agua en la Albufera. El Parque tiene también su bosque, la Devesa, que separa la laguna del mar y nos ofrece carreteras rodeadas de árboles y pequeñas playas escondidas, cobijadas, con grandes dunas, y muchísima menos gente que en las playas de la ciudad.

Diría que en esencia la Albufera es todo aquello que es típico de Valencia, pues todo niño valenciano ha venido aquí con su escuela en alguna ocasión, paseado en barca, quizás por primera vez en su vida, visitado una barraca-museo, tomado una horchata con fartons o una paella valenciana cocinada a leña.

Agua

Y para esto último lo mejor es acudir a esos nucleos urbanos de los que antes hablaba, como El Palmar, un pequeñísimo pueblo con literalmente decenas de restaurantes en los que tomar una paella, de carne o de marisco, con productos de la región y frescos como pocos. No hay muchos lugares más genuinos para tomar una paella valenciana original que la Albufera de Valencia.

Llegar es muy sencillo si tienes vehículo propio, pues está a pocos kilómetros al sur de la ciudad y perfectamente indicada. En caso de que quieras ir con transporte público la cosa se complica un poco más, pero algunos buses turísticos o de línea te llevarán. Así que ya sabes, la próxima vez que estés de visita por Valencia, no te pierdas el Parque Natural de la Albufera, historia y naturaleza, todo en una.

Nota: las fotografías de este artículo han sido realizadas por Carlos de Vega y usadas en Vivir Europa mediante la licencia Creative Commons.

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