jueves, 23 de febrero de 2012

Szent István, la basílica de San Esteban de Budapest

Este artículo pertenece a la guía de Budapest de Vivir Europa.

Budapest tiene muchísimo que ofrecer, es algo que no me canso de contaros tanto con mis artículos como a través e twitter cada vez que visito la capital húngara. Uno de los edificios más carismáticos que os podéis encontrar es sin duda la basílica que es a su vez catedral de la ciudad. Pero la basílica de San Esteban de Budapest tiene un problema en particular y es su situación.

Basílica de San Esteban de Budapest

En una ciudad tan majestuosa como la capital de Hungría, en la que el río Danubio forma un paseo imprescindible sea cual sea el número de veces que se visite la ciudad y en la que la avenida de Andrassy juega también un papel histórico tan importante con localizaciones como la ópera, la plaza de los héroes o la segunda línea de metro más antigua del mundo, todo lo que queda fuera de estas dos rutas cae inevitablemente en el olvido.

O al menos no se lleva todas las menciones que una obra arquitectónica del calibre de la basílica debería llevarse. El gigantesco templo comparte con el parlamento el privilegio de ser el edificio más grande de Budapest, con 96 metros de altura, y te deslumbra en el mismo momento en que te lo encuentras, casualmente, callejeando por el distrito V de la ciudad, el centro de Pest.

Basílica de San Esteban de Budapest

Ponerse en frente de la fachada y caminar de espaldas para conseguir abarcar con el objetivo de tu cámara el edificio al completo te ayuda a comprender esa sensación de inmensidad que te asedia desde el momento en que te encuentras frente al edificio. Afortunadamente, con la Basílica de San Esteban no sucede como con tantos otros edificios dignos de admiración, aquí no hay fincas pegadas que te impidan admirar como es debido la arquitectura neoclásica que hay ante tus ojos.

Basílica de San Esteban de Budapest

Una gran plaza, que hace las veces de terraza para varios bares durante el verano te da toda la libertad que necesitas para hacer tomas sin molestos y vertiginosos ángulos.

Dicen de su interior que es una auténtica pasada, y lo cierto es que debe serlo pues es más grande aún por fuera que la basílica de Eger, pero no os puedo hablar de ello porque aún no me decidí a entrar. ¿El motivo? Que servidor nunca ha entendido el término de donativo obligatorio.

Al acercarme a la basílica, tras comprobar en números dorados que efectivamente el edificio se comenzó a construir hace 161 años, en 1851, cuando Budapest era una de las ciudades más ricas de Europa - ricas en dinero y en cultura a partes iguales - vi en la entrada a un hombre dispuesto a no dejar pasar a nadie que no quisiese pagar el donativo de 400 HUF o 2€ (el que hizo el cambio de moneda no era muy listo, o lo era demasiado, por cierto). Y yo, que tengo espíritu de rebelde en ciertas ocasiones pensé que antes disfrutaría de otros lugares en la ciudad que regalar mi dinero como donativo a aquél que lo quiere de forma obligatoria.

Basílica de San Esteban de Budapest

Algún día claudicaré, lo tengo claro, mi tendencia hedonista a disfrutar de las grandes obras de la humanidad y a no dejar un lugar sin explorar, hará que done, incluso voluntariamente, aquello que se me ha sugerido. Supongo que además aprovecharé para hacerlo durante uno de los conciertos de órgano que se dan y que maravillan a locales y visitantes, que claro, se pagan más caro, pero al menos no están encubiertos bajo el nombre de donativo.

Basílica de San Esteban de Budapest

Pero por ahora, me visto de revolucionario y te invito a ver el exterior de la basílica de San Esteban durante tu visita a Budapest. No te pierdas todos los detalles de su cúpula y sus dos torres y, con los 400 florines del donativo, ¡tómate un café con leche o una cerveza a mi salud!

Tu viaje a Budapest comienza en Vivir Europa

 

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