jueves, 12 de enero de 2012

Viajar a Eger. Donde el vino evoca la sangre húngara

Este artículo pertenece a la guía para vivir en Hungría de Vivir Europa.

No hace demasiado tiempo os descubrí Tokaj, cuna del vino blanco en Hungría, al norte del país, en una zona que es Patrimonio de la Humanidad. Cambiamos los colores para viajar a la segunda ciudad más grande del norte de Hungría, ciudad de origen del Bikavér (sangre de toro), el tinto más famoso y uno de los vinos más deliciosos de Hungría.

Situada entre dos montañas, y muy cerca de un parque natural, el paisaje de Eger y sus alrededores es bastante distinto al que ofrecen la gran llanura que rodea Debrecen y gran parte del país, y eso que nos encontramos a apenas 142 kilómetros de la Roma Calvinista.

Catedral de Eger

Si llegas en tren a Eger, la forma más cómoda de hacerlo tanto desde Budapest (2:10 horas y 2200 HUF, 7.16€, por trayecto) como desde Debrecen (2:40 horas e idéntico precio), tendrás un paseo de unos 15-20 minutos desde su vasútállomás (estación de tren) hasta el centro de la ciudad.

Una vez hayas subido toda la avenida Deák Ferenc, lo primero que verás será la inmensa Catedral de Eger. Parece mentira que algo tan gigantesco e impactante pertenezca a una ciudad tan pequeña. Uno piensa que con tal monumento de culto enfrente, la gente se tendría que apiñar para disfrutar del él al máximo, y que turistas se podrían hasta convertir en locales con el paso del tiempo por la necesidad de venir a rendir culto aquí. Así de atrayente me resultó.

Catedral de Eger

Justo enfrente de la catedral está el Lyceum, cuya Camera Obscura no tuve tiempo de visitar, a pesar de que me encantan como ya os he comentado alguna vez. A escasos metros del Lyceum, al otro lado del a calle está el Palacio del Arzobispo, justo en el lugar en el que comienza Széchenyi Utca, la calle peatonal que es el centro de la vida de Eger. En esta ancha calle restaurantes, pastelerías, un cine y un museo se reparten el grueso de las horas de socialización de los locales. Gente de todas las edades deambula por aquí en casi cualquier momento del día.

Lyceum de Eger

Si continúas caminando en dirección norte por la misma calle, incluso una vez deja de ser peatonal, acabarás encontrándote a mano derecha con el Rác templom, Iglesia Ortodoxa Serbia, que está pegada a un descampado lleno de grafitis que no da, para nada, buenas vibraciones.

Rác templom, Iglesia Ortodoxa Serbia de Eger

Descaminando lo andado, al este de Széchenyi Utca tienes la que para mí es la mejor atracción de Eger (en clara competencia con su vino, claro está). Se trata de la Plaza de Dobó István. Esta plaza lo tiene todo, de verdad. Árboles grandiosos que en otoño disfrutan de toda la gama de colores que existe entre el rojo y el verde; estatuas de bronce que representan la resistencia al sitio de los turcos en el siglo XVI, orgullo de Hungría; restaurantes y bares apetitosísimos donde maridar tus comidas con el vino de la región y al fondo, controlando toda esta estampa, el Castillo de Eger.

Dobó István tér con el Castillo de Eger

Al otro lado del homónimo río de la ciudad, que también tiene su lugar en la plaza, paseando entre callejuelas te encontrarás de repente con el Minarete más al norte de toda Europa, y el castillo ya a vuestros pies. Podéis visitarlo para que os ofrezca una maravillosa panorámica de la ciudad, o rizar el rizo como yo hice, subiendo una colina que hay al norte del castillo y que lleva a una zona residencial desde la que pude observar el atardecer sobre Eger.

Atardecer sobre Eger

Una forma espectacular de terminar un día maravilloso en una de las pequeñas ciudades de Hungría de visita obligatoria, Eger, la ciudad de la sangre de toro.

Tu viaje a Eger comienza en Vivir Europa

 

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Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

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