domingo, 4 de diciembre de 2011

Un viaje en canoa por la confluencia de los ríos Bodrog y Tisza

Este artículo pertenece a la guía de Tokaj de Vivir Europa.

La primera parte de mi visita de un día a Tokaj fue sorprendentemente activa, teniendo en cuenta que me había subido a coche de mi amiga Dóra con la completa intención de disfrutar de un día de vinos blancos e historias sobre viñedos en la ciudad que tiene en propiedad la producción de la uva Aszú de la que se hace uno de los mejores vinos dulces del mundo.

En canoa por el río Tisza

Pero el destino tenía preparada una sorpresa para mí, un fantástico viaje en canoa por la confluencia de los ríos Bodrog y Tisza que bordean Tokaj gracias a Előre Vízisport Kft. Los alumnos del instituto de una amiga de Dóra estaban celebrando en este camping su viaje de fin de curso y nosotros nos unimos a ellos para realizar la interesante actividad a precio de grupo, 1000 HUF por persona y día de canoa (3.21€ al cambio actual).

El paseo no podía tener un emplazamiento mejor, la reserva natural de Tokaj-Bodrogzug, una zona protegida de más de 4000 hectáreas, 665 de las cuales son de protección estricta, básicamente no puedes tocar, ni mucho menos matar absolutamente ningún animal o planta.

Comenzamos primero por el río Tisza en una zona en la que la anchura del mismo es muy grande, pues barcos de bastante tamaño llegan a navegar por ella (no imaginéis cruceros, claro está, pero sí barcos más grandes que unos pequeños yates). Desde allí remontamos el río, siempre contra corriente hasta llegar al punto de encuentro de los ríos Tisza y Bodrog.

En canoa por el río Bodrog

Virando a la derecha nos adentrábamos en el río Bodrog, y tras unos minutos más de remo, con el ritmo medio tomado un nuevo cambio de sentido nos metía de lleno en esta reserva natural que era fantástica.

Tranquilidad y libertad se aunaron durante el trayecto de más de media hora que realizamos por estrechos canales pantanosos llenos de nenúfares y otras plantas acuáticas con la ocasional aparición en la superficie de algún que otro atrevido pez. Solo los otros canoístas, con bastante buen comportamiento para ser un grupo de adolescentes en un viaje de fin de curso, todo sea dicho, y los insectos y aves del lugar nos acompañaron en el viaje.

El paisaje es de una belleza exacerbada, más aún teniendo en cuenta que estamos en el país de la llanura más grande de Europa, y aún así podemos ver montañas al fondo, que estamos a tan solo unos kilómetros de una estepa que, como ya os he dicho en alguna ocasión me recuerda tanto a lo que he visto de Mongolia que no me extraña nada que este pueblo asiático intentase hacerse con Hungría hace 770 años.

Un pequeño muelle en el río Tisza

Pero no solo sirvió mi viaje en canoa por el río Bodrog y Tisza para disfrutar de las más de 300 especies protegidas del lugar. Tuvimos la mala fortuna de que nuestra canoa filtrase agua, y lo acabó haciendo a un ritmo que nos hizo tener que parar varias veces para vaciarla si no queríamos acabar por hundirnos.

El agua que inundaba nuestra canoa la convertía también en inestable, todos nuestros movimientos se acentuaban con los litros de agua fluyendo en el suelo de la misma, y cualquier remado en falso parecía poder acabar con todo el grupo, cámaras incluídas en las aguas del Bodrog.

Este pequeño mal estrechó los lazos entre las cuatro personas que regíamos dicha canoa, como toda situación adversa, por pequeña que sea, hace. El tener una canoa que se hundía a cada metro remado hizo que el trabajo en equipo se intensificase y mejorase, que la concentración se disparase por los aires, y que la satisfacción del trabajo bien hecho a posteriori me embriagase más si cabe que el blanco dulce de Tokaj. Ah, eso, y que nos saliese el paseo gratis por cortesía de Előre Vízisport Kft, cuyo dueño no nos permitió pagar por las molestias causadas.

Tu viaje a Tokaj comienza en Vivir Europa

 

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