jueves, 27 de octubre de 2011

Viajar a Roma. Capital de Italia y la historia europea

Visitar Roma, la Ciudad Eterna, es uno de los sueños de millones de personas en el mundo, y lo ha sido durante decenas de años (y que conste que no digo cientos porque no tengo muy claro que el turismo fuese algo que siquiera pensase la gente antes del siglo XX). Roma es historia de Europa en primera persona, es la ciudad de los gladiadores, la ciudad de los circos, la ciudad de los emperadores, pero también la ciudad de la Iglesia Católica y la capital de Italia.

El Coliseo de Roma

Todo esto concentrado entre siete colinas y a la orilla de un río Tíber en el que la caprichosa fortuna quiso que la loba Luperca encontrara a dos hermanos gemelos, Rómulo y Remo, que terminarían por fundar la ciudad. Sí, en Roma la magia, la leyenda y la historia se combinan con el ajetreo de una ciudad de millones de habitantes en la que el caos reina las 24 horas del día.

Hablarte de Roma supone un reto tremendo para mí y para Vivir Europa, la verdad. Es prácticamente imposible contar cosas sobre Roma que no sepa ya hasta el más despreocupado de los viajeros. El Coliseo, el Panteón, la Basílica de San Pedro o la Fontana di Trevi son tan conocidísimos que cuando los ves tienes la sensación de haber estado allí antes. De verdad.

Pero también es cierto que a pesar del reto que supone hablar de esta ciudad, más si cabe que comentar mis viajes a Londres, por ejemplo, pues ésta es una ciudad que conozco muchísimo mejor, no puedo dejar de hablarte de ella y de darte mi punto de vista que, mucho me temo, en ocasiones no va a dejar a la protagonista en muy buena posición.

Porque no puedo dejar de decirte que detrás de todo el negocio que supone Roma, detrás de la inmensidad de sus monumentos y la grandeza de las obras que en ella se encuentran, la capital de Italia tiene un punto muy negro en mi opinión. Tan negro que me hace replantearme el volver para ver las - muchísimas - cosas que dejé pendiente para futuras ocasiones. El sector de los servicios en Roma.

Basílica de Santa Maria Maggiore

En todas partes cuecen habas me podrías decir citando el culinario dicho español, pero no, en esta ocasión no compro. El hecho de que el patrimonio romano sea seguramente tan eterno como el sobrenombre de la ciudad ha hecho que a la gran mayoría de los miembros del colectivo de servicios de Roma les importe más bien poco el disfrute de la clientela. Y yo entiendo que es un agobio tener que aguantar a miles de turistas cada día en el restaurante de turno al lado de la Plaza de España, pero vaya, es tu trabajo.

Afortunadamente no todo el monte es orégano (siguiendo con el refranero español) o en este caso mejor dicho no todo el monte es hierbajo y tuve algunas más que deliciosas experiencias en Roma que también te contaré. Porque no nos olvidemos, aunque Roma sea mucha Roma, también es parte de Italia y aún no he descubierto un lugar en Italia donde se coma mal.

Un gladiador con paragüas

Te espero en este paseo romano que nos llevará dos mil años atrás en el tiempo en ocasiones. Espero que disfrutes como si de una película de gladiadores se tratase de este viaje a Roma.

Tu viaje a Roma comienza en Vivir Europa

 

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Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

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