lunes, 4 de julio de 2011

Dalt Vila de Ibiza. Un paseo nocturno por el centro histórico de la isla blanca

Este artículo pertenece a la guía de Ibiza de Vivir Europa.

No podemos engañarnos. Para la gran mayoría de la población española y la práctica totalidad de los extranjeros que van a la famosa isla blanca, Ibiza es playa, fiesta, sol y música de baile. Y ojo, que de todo eso hay casi en demasía en la isla, pero no se queda ahí, ni mucho menos.

Ya os he comentado por encima los fantásticos paisajes ibicencos que tendrán en futuros artículos su merecido momento de gloria. Lo que quizás no había dicho aún es que Ibiza tiene un centro histórico con una riqueza arquitectónica y un encanto incomparable.

Calles de Dalt Vila en Ibiza.

La primera vez que fui a la isla, aunque me hospedé en la capital también, toda mi experiencia con Dalt Vila, que es el nombre que recibe la zona amurallada situada sobre la colina que es el centro de la ciudad, se resume en un par de fotos desde el puerto al castillo, la Almudaina y la muralla que rodea todo. En mi última visita traté de subsanar esto con un paseo nocturno y sin rumbo.

Este paseo comenzó entrando por una de las cinco puertas que tiene Dalt Vila, el Portal de Ses Taules al que accedí con mis compañeros de viaje tras haberme perdido por la ciudad. Qué curioso fue descubrir a posteriori que había efectivamente entrado por el portal más importante de todos.

Muralla desde el Portal de Ses Taules en Dalt Vila.

El empedrado del suelo, el blanco impoluto de las casas, que tanto daño hace a los objetivos de las cámaras de baja calidad en una noche de otoño, las plantas que aparecen en los pequeños balcones y el iluminado azafrán de las farolas dan a la Dalt Vila nocturna una magia especial.

La plaza de la Vila, que rebosa actividad en verano, cuando sus muchos bares y tiendas abren hasta horas intempestivas es solo una placita más, tranquila y solitaria, en las noches de otoño. Si el centro histórico de Ibiza tuviese vida estoy seguro de que se podría decir que está hibernando durante la temporada baja.

Dibujos en las paredes de Dalt Vila.

El clímax sensorial cuando se visita Dalt Vila por la noche llega, no obstante, cuando nos acercamos a los Baluartes situados en la zona este del recinto, asomándose al mar. Con las luces del puerto y el norte de la ciudad a lo lejos y el sonido de las olas chocando contra la orilla, el olor del salitre te traslada a otro mundo. Para los que no tengáis mucha idea de arquitectura en fortalezas, como yo, deciros que los baluartes, también llamados bastiones, son salientes de recintos amurallados utilizados, principalmente, para la artillería. Ahora, sus funciones defensivas han desaparecido para convertirse simplemente en lugares donde disfrutar de fantásticas vistas.

Dalt Vila fue declarado, junto a la biodiversidad natural de la isla, Patrimonio de la humanidad en 1999, siendo uno de los 43 patrimonios que tiene España y entre los edificios que podréis visitar paseando por ella están la catedral, el antiguo convento Dominico que hace de ayuntamiento, el palacio Episcopal, el castillo y la Almudaina.

Dalt Vila de Ibiza.

Si quieres visitar Dalt Vila de día, por supuesto, podrás disfrutar mucho mejor de todo lo que el centro histórico de Ibiza ofrece. Además, el propio ayuntamiento ofrece tres rutas distintas para visitas guiadas, una idea genial si vas a viajar a Ibiza. ¡Ah! ¡Y de día seguro que sacarás mejores fotos que las que yo saqué por la noche!

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