jueves, 16 de junio de 2011

Caminar el Water of Leith hacia el puerto de Edimburgo

Este artículo pertenece a la guía de Edimburgo de Vivir Europa.

Si te decides a visitar Edimburgo, está claro que pasarás la mayor parte del tiempo en el centro de la ciudad. Descubriendo el castillo de Edimburgo y la Royal Mile, asombrándote con las espectaculares vistas de Calton Hill y haciendo las pertinentes compras en Princes St. No obstante, si te gusta pasear y te apetece conocer algo más de la gran oferta de la capital de Escocia, no me iría de ella sin recorrer el Water of Leith.

Water of Leith.

Pensaba que me habí­a pateado bastante la ciudad de Edimburgo tras mis dos primeros dí­as en ella, así­ que el tercero y último dí­a con mi hermano, pretendí­a pasarlo haciendo algo más tranquilo. Con la Royal Mile, el viejo y nuevo Edimburgo y la zona de Haymarket bastante bien cubiertas, no habí­a nada en mente. Por eso nos costó bastante elegir ir a Leith, el barrio portuario de Edimburgo, que en su dí­a fue independiente de la ciudad.

Pero claro, no tení­amos bastante con hacer este viaje en autobús (el 22 te cuesta 1.30£ y pasa por Princes St) así­ que decidimos ir desde nuestro hostal hasta Dean's Bridge y recorrer allí Leith Walk en un camino que se hace llamar Water of Leith y en el que sigues el cauce del río homónimo durante unas 3.3 millas (5.3 kilómetros).

Dean's Village.

Aprovechando que estábamos en el Dean's Bridge decidimos ver Dean's Village, un pequeño barrio que bordea el rí­o por el noroeste de Edimburgo. Era una pasada, como estar en un pequeño pueblecito de las Highlands metido dentro de la capital del país.

Caminamos un poco rio arriba para llegar a Roseburn. Sí­, no tení­amos bastante con salir de Dean's Village, y desde allí­ iniciamos los 7.5 kilómetros de distancia hasta Leith bordeando el rí­o.

El camino en ocasiones deja la orilla del rí­o para volver a la ciudad durante unos metros, devolviéndote posteriormente a la tranquilidad absoluta de esta pequeña senda. Las millas se hicieron cada vez más largas y Leith parecí­a no llegar nunca. Era mucha paliza la que llevábamos a cuestas de días anteriores y se notaba pero finalmente, ante nosotros apareció Leith, y su encanto nos hizo olvidar el cansancio.

El barrio de Leith.

Estampas como las de la foto son las que hacen que me encante el agua y que vivir en una ciudad con mar, o al menos un rí­o, sea para mí­ casi esencial.

Tras comer unos Macaroni & Cheese (una de las comidas más tí­picas de Escocia, aunque parezca mentira), con las pilas más o menos cargadas nos acercamos al puerto en sí­ para ver el Royal Yatch Britannia. La que fue residencia de los reyes cuando viajaban en barco hasta su retirada hace medio siglo.

Ninguno de los dos barcos del ví­deo era el Royal Yatch Britannia, éste se encontraba al otro lado de Ocean-Terminal, una gran superficie comercial y centro de ocio, y cuando llegamos ni siquiera se podí­a visitar ya (las visitas terminaban a las cuatro). La mejor foto del barco que pude tomar­ fue ésta.

Royal Yatch Britannia.

Estoy convencido no obstante de que el Royal Yatch no es ni mucho menos lo mejor de Leith, de hecho para mí­ no tiene demasiado interés. Lo mejor sin duda de este pequeño y coqueto barrio costero, creado donde en su dí­a hubo barracones y almacenes, es el ambiente que se respira. Tranquilidad bañada por la brisa del mar y alegrí­a traída por las corrientes del rí­o, otro motivo más para viajar a Edimburgo.

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