jueves, 2 de junio de 2011

La Royal Mile. 1600 metros que enamoran de Edimburgo

Este artículo pertenece a la guía de Edimburgo de Vivir Europa.

La Royal Mile de Edimburgo, es sin lugar a duda el paseo más importante de la ciudad a nivel histórico. La denominación "la milla real" se remonta al siglo XVI, cuando esta calle era usada por el rey para viajar desde el Castillo de Edimburgo hasta el Palacio de Holyroodhouse. La Royal Mile se divide en realidad en cuatro calles, aunque todas ellas sigan el mismo trayecto recto y las diferencias a día de hoy sean solo nominales. Estas calles son Castlehill, Lawnmarket, High St y Canongate.

A pesar de tener tan solo una milla de tamaño (1609 metros), he pasado gran parte de mis dos visitas a la capital de Escocia en la Royal Mile y los alrededores de la misma. Hay tantísimo que ver que un día, o incluso dos, no son suficientes si quieres exprimirla al máximo. De hecho, aún hay algunos lugares interesantes que no conozco bien y que seguramente veré en mi tercer paso por la ciudad, porque no pienso dejar de viajar a Edimburgo. Me tiene enamorado.

El Castillo de Edimburgo al oeste de la Royal Mile.

Al oeste de la Royal Mile se encuentra el castillo de Edimburgo. Punto de referencia de la ciudad y un lugar con unas vistas espectaculares de la misma. Asomándote entre las almenas del castillo divisarás la ciudad al completo mientras una sensación especial, casi un sentirse rey, te recorrerá el cuerpo. Al salir del castillo, nos encontramos en el primer tramo de la Royal Mail, Castlehill. A mano derecha tendremos el edificio en el que se encuentra The Scotch Whisky Experience, de cuya visita ya os he hablado, mientras que a mano izquierda tendréis la Camera Obscura. En mi opinión, si tenéis que dejaros dinero en alguna de las atracciones o museos que os ofrece la Royal Mile, debe ser en estos dos lugares. Aunque para gustos colores, claro está.

Tras dejar atrás Castlehill llegamos a Lawnmarket, la que otrora fuera la zona más selecta de la ciudad. En algunas de las casas-museos de esta calle podréis aún ver cómo se vivía en los siglos XVII y XVIII.

Llegando ya a High St nos encontramos otra de las grandes atracciones de la Royal Mile, St Giles Cathedral. Esta pequeña catedral tiene un aspecto impresionante tanto por fuera como en su muy ornamentado interior. Un interior en el que se encuentra la Capilla del Cardo, a la que decidí no acceder, pero que es símbolo de la flor oficial de Escocia. Y si de símbolos hablamos, en el suelo, cerca de la catedral de St Giles nos encontraremos con un corazón que además da nombre al equipo de fútbol de la ciudad (los Hearts). Se trata del Heart of Midlothian.

Fijaos en los suelos también durante vuestro paseo por la Royal Mile, pues en muchas ocasiones encontraréis curiosidades como el corazón de Midlothian o los emplazamientos originales de otros monumentos, como la Mercat Cross, cuya réplica del siglo XIX podéis ver en la siguiente foto.

Mercat Cross de Edimburgo.

No demasiado lejos de allí, en Real Mary King's Close podréis visitar unas auténticas catacumbas en las que podréis haceros una idea de cómo se vivía en los siglos XVI y XVII. Para terminar con High St, podéis ver en la John Knox House el hogar de este líder de la reforma protestante escocesa del siglo XVI.

Canongate, la última calle de la Royal Mile nos llevará directamente a Holyrood. Estoy convencido de que os resultará tan resultón como a mí el reloj del Canongate Tolbooth, es una auténtica pasada, de cuento. En Canongate encontráis también algunos de los muchos museos de la Royal Mile. En el People's Story podéis ver la vida de la gente de Edimburgo en los últimos 300 años y en el Museum of Edinburgh podéis aprender más sobre la historia de la ciudad.

El reloj del Canongate Toolboth.

Tras ver la Canongate Kirk, iglesia que guarda las tumbas de algunas personalidades escocesas, llegaréis al que seguramente es el edificio más desafortunado de toda la milla. El Scottish Parliament Building, última construccción del arquitecto catalán Enric Miralles y que es en mi opinión, y en la de muchos escoceses, una auténtica aberración, pues rompe completamente con la arquitectura del lugar, por mucho que se trate de tocar la fibra sensible de los escoceses con escritos de sus grandes autores en los muros del mismo. Sé que mis palabras pueden sonar un poco duras, no tengo nada en contra del edificio en sí, pero sí mucho en contra de su emplazamiento.

The Scottish Parliament Building.

Afortunadamente la belleza del monte Holyrood y su cumbre, Arthur's Seat, unidos al Palacio de Holyroodhouse y su abadía nos harán olvidar discordancias arquitectónicas para centrarnos en lo que acabaremos de experimentar. Un pequeño gran paseo de una milla de duración que nos habrá enamorado sin duda de Edimburgo.

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