miércoles, 30 de marzo de 2011

Munch museet. La obra del pintor más famoso de Noruega

Este artículo pertenece a la guía de Oslo de Vivir Europa.

Hoy en Vivir Europa continuamos por nuestro viaje cultural en Oslo, la capital de Noruega, visitando un museo dedicado al que seguramente es el artista más famoso de todo el país, Edvard Munch, el Munch museet*. Edvard Munch además nació y murió en Oslo, lo cual le da aún más relevancia en la ciudad.

Fuera ya de la península de Bygdøy, en Tøyengata 53, tenéis la posibilidad de llegar a él mediante el bus 20 (parada Munch-museet) o mediante el metro (estación Tøyen a unos cuatro minutos andando).

Éste es otro de los museos gratuitos con la Oslo Pass, que te costará en caso de no tenerla 95 NOK (12.03€), si eres un adulto, o 50 NOK (6.33€) si eres estudiante o tienes más de 67 años. Los niños entran gratis.

El museo Munch de Oslo, que abrió en 1963 se ha aprovechado de la fantástica donación de sus obras que hizo el pintor al fallecer a la ciudad de Oslo. La colección tiene nada menos que 1100 pinturas, 4500 dibujos y 18 000 impresiones, siendo las obras más importantes las que están en exposición (imagináos visitar un museo de un solo autor con 23 600 piezas).

Skrik, el grito de Munch.

La obra más famosa de Munch sin duda es Skrik (el grito) obra que tiene cuatro versiones distintas además de una litografía, y que estoy seguro habréis visto alguna vez en vuestra vida. Dos de las versiones del cuadro se encuentra en el Munch museet.

Me resultó muy curioso, más que nada porque nunca había oído de algo igual, que las grandes obras del autor tuviesen varias versiones pintadas por él mismo en distintos materiales. Supongo que Edvard estaba realmente obsesionado con los cuadros que pintaba.

Los cuadros de Munch rebosa desasosiego, agobio, muerte incluso, esto se nota incluso si, como en mi caso, no se sabe demasiado de pintura. De hecho, los nombres de las obras ya te dan todas las pistas que necesitas: el grito, muerte en la enfermería, el baile de la vida, vampiro, cenizas, el niño enfermo.

Una obra de Edvard Munch.

Esto, y el uso particular de los trazos del expresionismo te impedirán mantenerte indiferente a lo largo del recorrido.

La organización del museo es genial, e incluso puedes ver a los restauradores trabajar en las obras. Además no parece que el museo tenga una cantidad exagerada de visitantes. Al menos no en otoño, cuando yo fui. Apenas unos cuantos visitantes en el museo y otros tantos en la cafetería del mismo.

Los restauradores del Munch museet.

A lo largo de mis viajes he ido adquiriendo un creciente interés por explorar las obras de arte (sea cual sea el género) que los museos de las ciudades que visito me van ofreciendo, como una forma más de descubrir la ciudad. Y sin duda, muchos cuadros de Munch (que además tiene también algunas obras paisajistas en las que se ve representada la ciudad) son un reflejo de las sensaciones y vistas que te ofrece la ciudad de Oslo.

* Una curiosidad que se me ha ocurrido comentaros es que al escribir “el Munch museet” estoy poniendo dos veces el artículo determinado, que en noruego se escribe al final de la palabra (en este caso el et final). Así “un museo” se dice “et museum”, pero “el museo” se dice “museet”, luego Munch museet es literalmente “el museo de Munch”. Para que presumáis de noruego.

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