viernes, 7 de enero de 2011

Dire, Fare, Mangiare. La verdadera cocina boloñesa

Este artículo pertenece a la guía de Bolonia de Vivir Europa.

Ya os comenté en el artículo sobre l’Osteria dè Poeti algunas de las maravillas de la cocina de Bolonia, la ciudad donde mejor se come de toda Italia, ahí es nada.

También os hablé hace poco de lo genial que resulta poder llegar a una ciudad desconocida y tener amigos en ella gracias a CouchSurfing. Tener la posibilidad de que alguien te guíe en todos los aspectos de la ciudad.

¿Qué pasa cuando ambas cosas se combinan? Pues que ante tus ojos, y sobre todo en tu paladar, se presenta una de las mejores cenas de tu vida. Así de rotundo.

La entrada del Dire, Fare, Mangiare.

Stefano y Cristina, mis dos anfitriones en Bolonia tuvieron que trabajar durante toda mi estancia en la ciudad. Viajaba entre semana para ahorrar dinero en el vuelo, y lamentablemente no me pudieron llevar a sus sitios favoritos de la ciudad, tuve que callejear Bolonia yo solo. Pero sí tuvieron tiempo de llevarme a cenar el jueves por la noche a Dire, Fare, Mangiare. Un restaurante situado en la via Emilia Levante 6, a dos kilómetros y medio del centro, pero que os recomiendo encarecidamente.

El restaurante es curioso, pues está situado dentro de una especie de asociación de baile, el Circolo Mazzini, como si fuese el restaurante de un gimnasio, y abre los siete días de la semana tanto a la hora de la comida como de la cena. Tiene una decoración austera, con manteles a cuadros que recuerdan las películas antiguas del cine italiano.

Es un restaurante familiar, una trattoria, nada orientado al turista, es un restaurante normal y corriente. El restaurante de debajo de tu casa. Seguramente aquí reside gran parte de su encanto. No buscan contentar al turista, sino que realizan la comida de la región para gente de la región.

Con la tranquilidad que te da el ir a un restaurante con gente que lo conoce y que lo disfruta, y la alegría de estar tan bien acompañado comenzaba el festín.

El aspecto del restaurante por dentro.

Primer plato. Tagliatelle al ragú

Nada de salsa boloñesa, eso no existe. El tomate con carne picada es la versión barata que las multinacionales nos han hecho pensar que es la salsa de Bolonia, pero en Bolonia no se toma salsa boloñesa, se toma ragú.

El ragú es una mezcla de verduras con carne picada y tomate que necesita unas cuatro horas de preparación. No es demasiado complicado de hacer, pero requiere tiempo y paciencia, eso sí, el resultado es una salsa espectacular, con un sabor tremendo.

Acompañado de las tagliatelle (o nidos en nuestro idioma) se convierten en un primer plato perfecto que también podría haber sido plato único. Pero lo mejor estaba, sorprendentemente por llegar.

Segundo plato. Crescentine

Solo la inmensa calidad de los productos de la Emilia-Romagna hacen posible que un plato tan sencillo sea tan delicioso.

Le crescentine no son más que unos bollos, unos panecillos salados horneados. Con cierto parecido en sabor a los buñuelos de calabaza valencianos no son más, en esencia, que panecillos inflados por la levadura que se deshinchan al cortar.

Junto a estos panecillos nos sirvieron dos grandes platos. Uno con fiambres de la zona: prosciutto, coppa, salame, mortadela y todos los manjares del cerdo y otro con un queso de untar buenísimo que nunca había probado, cebollas avinagradas y champiñones.

El comer es fácil, coges un bollo, y le pones encima todo lo que quieras. Nada de grandes complicaciones a la hora de cocinarlo y tampoco a la hora de comerlo, pero ¡qué calidad! Qué sabores en cada uno de los mordiscos. Es la muestra final de que lo sencillo y lo barato no tiene porqué no ser exquisito.

Postre. Tiramisú

El tiramisú del postre pasó desapercibido. en otra ocasión hubiera sido la estrella de la noche, pero con la calidad de los platos anteriores no fue más que un fin de fiesta correctísimo.

Si me hubiesen dicho cuánto quería pagar al final de la cena, me hubiese dejado un buen pellizco en ese restaurante. Pero todo nos resultó por menos de 20 euros por cabeza, un precio completamente irrisorio por la calidad de lo comido y por la cantidad (hubiésemos necesitado un cuarto comensal para terminar todo lo que nos sirvieron).

Si vais a Bolonia tenéis que ir a este restaurante. Tan sencillo como esto, es algo completamente obligatorio. Podéis reservar llamando al número de Italia 051309326 y llegar con los autobuses 19 o 27, bajando en la parada Fermi. Os encontraréis el restaurante pegado a un supermercado Conad.

Nota: siento no tener fotos mías de la maravillosa comida, pero estaba demasiado preocupado disfrutando de los manjares que me servían. Seguro que cuando vosotros vayáis al restaurante me entenderéis.

Tu viaje a Bolonia comienza en Vivir Europa

 

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Realizado por Víctor M. Martínez Valero.

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