martes, 19 de octubre de 2010

Medieval Merchant's House de Southampton, nada que ver

Este artículo pertenece a la guía de Southampton de Vivir Europa.

Digamos que es ley de vida. No siempre, todas las decisiones que tomamos son las adecuadas. En mi búsqueda por tratar de viajar lo máximo posible para poder escribir en Vivir Europa con algo más de conocimiento suelo recortar en la medida de lo posible los gastos. Esto implica pagar por muy pocas visitas a exposiciones, monumentos o similares.

No es que no me guste el arte, ni mucho menos, aunque si no fuese por alguna que otra lección de mi hermano estaría completamente perdido. Es sencillamente una cuestión de no tener dinero infinito y preferir un vuelo más en lugar de un par de museos más.

Pero a veces, uno siente que hay algo que realmente tiene que ver. Algo que no puede perder la ocasión de experimentar una vez en la vida, y puestos a hacerlo el momento siempre es ahora, nunca se sabe qué pasará mañana.

Medieval Merchant's House en Southampton.

Con ese espíritu decidí ir en mi primera visita a Southampton a la Medieval Merchant’s House. No es que lo desease especialmente, no era un Stonehenge que había soñado ver de niño, pero sí que me llamó la atención cuando leí sobre ella en mis habituales sesiones de Wikipedia y guías de viajes.

Una casa de un rico mercader medieval completamente restaurada a su aspecto a mediados del siglo XIV. Quién sabe qué cantidad de sorpresas me llevaría al explorar las estancias de la misma. Estaba convencido de que saldría de la casa con un Master de “Cómo se vivía en la edad media” en el bolsillo.

Lo cierto es que la única sorpresa que me llevé fue al entrar y ver que había pagado religiosamente cuatro libras (bueno en realidad algo menos porque la audioguía estaba estropeada) por ver una pequeña casa con poco más que un par de muebles, un par de cortinas, y algún que otro elemento de atrezzo más.

Una de las habitaciones vacías.

Tanto el pequeño jardín como algunos puntos de la casa estaban completamente vacíos. Si ya de por sí parecían poco interesantes un par de baúles y un par de camas, peor aún era el sentirte completamente estafado al ver que había salas vacías de las apenas cuatro habitaciones con las que contaba la casa.

Quizás es que en mi desconocimiento de la vida en la edad media más allá de castillos visitados anteriormente, no me percaté del hecho de que lo que para mí ahora es austero, en su época podría bien ser todo un ajuar, pero esta sensación nunca antes me había llegado.

Jardín del Merchant's House.

Me queda al menos la tranquilidad de que sí parecían reales la gran mayoría de elementos del la Medieval Merchant’s House, al menos no me dieron gato por liebre y me colaron telas de IKEA llenas de polvo por restos de una casa de hace más de 600 años. O quizás sí; el encanto de estas cosas está sin duda en no llevarse la máquina de carbono 14 consigo.

Moraleja. Por mucho que nos guste viajar, siempre habrá cosas que veamos o que hagamos que nos decepcionen, al fin y al cabo, para que haya días buenos, tiene que haber días malos, si no, no sabríamos diferenciarlos.

Tu viaje a Southampton comienza en Vivir Europa

 

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